04.26.05

Los monstruos sagrados, vistos por sí mismos.

Publicado en Impresiones literatas a 11:26 am por ivanolmedo


El sin par alfiletero humano (bueno, mejor decir no-humano, ¿no?) Pinhead, parido por la fértil y oscura imaginación de Clive Barker, ha sido interpretado por el británico Doug Bradley en siete u ocho ocasiones… ya hemos perdido la cuenta… Forma parte por derecho propio de un grupo selecto de figuras fantásticas que el celuloide ha hecho conocidas en el mundo entero durante las últimas décadas. Superadas las imágenes del monstruo clásico: vampiros, licántropos y momias (sin olvidar a la atormentada Criatura de Shelley), el cine popular se lanzó a crear nuevos iconos de corte macabro con los que teñir de rojo oscuro las pantallas. Y, entre unos y otros, consiguieron su objetivo.
Doug Bradley coge los bártulos de escritor y se lanza con este Monstruos Sagrados, donde intenta trazar una historia del arte de la actuación bajo el influjo de la máscara y el maquillaje. Así, comienza apuntando hacia la Prehistoria chamanística, pasando por griegos y orientales, estableciendo un orden cronológico que llega hasta… sí, Pinhead. Imagino que narrar las largas y espeluznantes horas que pasa un actor atado a la silla de maquillaje hasta convertirse en el monstruo de una peli de terror no daba para todo un libro, y Bradley debe tirar de los intérpretes y personajes que le precedieron en fama. En el libro se habla, por tanto, de los Chaney (Sr. y Jr.), Karloff, Price, etc… hasta dar con Englund, Hodder y el mismo autor del texto. Para un amante del cine de horror, nada demasiado novedoso. Sin embargo, y de una forma casi solapada, las partes más interesantes del libro son las que se refieren a la relación artística entre Bradley y Barker, cuando ambos no eran más que entusiastas creadores e intérpretes de historias y comenzaban a montar sus propias obras teatrales, en Liverpool. La casi totalidad de ellas escritas, todo hay que decirlo, por el futuro creador de los Libros de Sangre. Así, aquí encontramos detalles usualmente poco difundidos acerca de los primeros tanteos literarios del escritor británico, y de cómo su muy particular visión del mundo onírico y fantástico ya impregnaba cualquier cosa que tocaba.
Bradley, unido de siempre a Barker de alguna u otra forma, lo convierte en uno más de los monstruos que protagonizan la obra, aunque manteniéndolo entre bambalinas. Ya puesto, hubiésemos agradecido que ese interesante cúmulo de recuerdos fuese mucho más prolijo en detalles. Pero es lo que hay: no olvidemos que este es el libro de Doug, no el de Clive. Con todo, es un texto que se deja leer, sin ampulosidades, y bastante ajustado, creo, a la idea inicial del actor/escritor. Recomendable para pasar un buen rato y refrescar la memoria.

No me he detenido a buscar información acerca de otras posibles obras de Bradley. Acabo de comprar el Humo y Espejos de Gaiman, (ya sabéis, 23 de abril… FNAC… ¡ahhh!) y mi atención se ha concentrado repentinamente en unas páginas que huelen a deseos inconfesables y suenan como aullidos lejanos en la niebla. Gaiman, Barker… ya sabéis… ¿no?

Visitad Estación de Nieblas…
Posted by Hello

2 comentarios »

  1. Jackal escribió,

    Sale Jose Maria Aznar?

  2. Iván Olmedo escribió,

    No, la verdad es que no sale. Sale Cara de Cuero, que es algo parecido pero Chema, no…


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