05.31.05

…Como niños

Publicado en Opino que... a 9:22 pm por ivanolmedo


Como todo buen friki (aunque sospecho que soy un friki más bien tirando a muy modesto, visto lo que hay por esos mundos de diox) ya he acudido al templo para contemplar el milagro del Episodio III: La Venganza de los Sith. Creo que hay ya – y habrá – muchos comentarios, críticas y opiniones sobre la película en todo blog que se precie, y más afinados que los que yo haría. Así que voy a salirme por la tangente. Hablo de Star Wars: sí, pero no… Sinceramente, no soy un devoto de los dispensadores de comida rápida al estilo yankee, pero al menos tolero un poco al rival del payaso sin gracia ni imaginación de ilustre apellido escocés. Aquello es: el Burriquín… No negaré que, incluso para mí, una noche de sábado con película de estreno, hamburguesa y patatas tiene cierto atractivo. Una muy de vez en cuando, también es verdad. Y ya tocaba. Así que antes de empanadillarme totalmente con la historia de la caída en el lado oscuro del joven Skywalker, mis jugos gástricos pidieron guerra con rugidos de euforia guerrera realmente estremecedores. Y allí mismo había un Burriquín, tan estratégicamente colocado, pardiez. Y tan estratégicamente engalanado con posters y demás parafernalia galáctica. Todo sea por la República y el Senado… (je, je…)
No viene a cuento lo que pedí (aunque puede suponerse, dada la poca variedad gastronómica del lugar) si no precisamente lo que NO pedí. Y para error mío NO pedí un Diverquín, supongo que dando por sentado que un adulto no pide esas cosas ni es envoltorio digno de su adultez. Craso error. Como puede contemplarse más arriba, los Diverquín incluían en cada cajita un muñequito de regalo (bueno, regalo, por decir algo) lo cual se supone hace las delicias de la chiquillería. Pero, claro, el friki de Star Wars es un friki de Nivel Uno, Categoría Superior, o como se le quiera catalogar y, la verdad, el ver tantos tiernos infantes a mi alrededor abriendo con ansias el correspondiente plastiquito y agitando sus juguetes de barata hechura en los morros de sus progenitores, hizo que sintiera… no sé… una presencia que no había sentido desde… En fin, coñas aparte, estuve tentado de pedirme un Diverquín después de finiquitar el primer pedido, pero la cordura se impuso de alguna forma. Es decir, este fin de semana vuelvo…
Pero voy al meollo del detalle. Fíjese usted en cuáles son los muñequitos de marras que podemos encontrar en las atractivas cajitas: un indispensable Darth Vader; un impepinable Yoda, un carismático Chewbacca, el dúo cómico de droides… ¿qué pasa aquí? ¿Está Obi-Wan? Nooo… Mace Windu? Nooo… ¿Padmé Amidala? ¿El general Grievous? ¿El imbécil de Jar-Jar..? Pues nada de eso. Los personajes que encontramos son, digámoslo así, los clásicos, los de siempre, los de la trilogía original… Y, detalle dentro del detalle, …ve usted esa navecilla que viene también como juguete? Sí, es el Halcón Milenario, que continúa siendo la nave más apreciada y resultona de toda la saga y, por supuesto, no aparece en este Episodio III. Parece que no se han atrevido con Han Solo, pero por un pelo… Algún aficionado con cierta mala uva sacará seguramente conclusiones acertadas de este tan pequeño detalle comercial…
La película, por cierto, es buena, a pesar de un montoncete de diálogos irrisorios y la extraña manía de Lucas de meter morcillas infantiloides a toda costa; pero la batalla inicial es espectacular como pocas y los últimos momentos de metraje son – a pesar de Lucas, otra vez – entre terroríficos y dotados de un aura de reconocimiento nostálgico para aquellos que asistimos al estreno del Episodio IV. Sí, porque yo asistí a aquel estreno… soy más viejo de lo que parezco, me temo
Posted by Hello

05.29.05

Hombres Muertos que corren por su vida

Publicado en Impresiones tebeeras a 3:39 pm por ivanolmedo


Moore, Gaiman y Morrison demostraron, en su momento, que con personajes cutres y adocenados pueden hacerse grandes historias si se es un buen guionista y se tienen ideas propias. Talento, quizás, por denominarlo así. Que se puede sacar jugo a cualquier personaje por ridículo que parezca. Miller y Nocenti también tuvieron su oportunidad, aunque no creo que pueda considerarse a Daredevil un personaje cutre, precisamente. Por la portada habréis supuesto enseguida que voy a referirme al Capitán América. Bien, es cierto que precisamente por su particular idiosincrasia es un personaje del que poder sacar sabroso zumo de guionista, pero por desgracia parece que, a lo largo de su dilatada carrera como abanderado, pocos lo han entendido así. Darko Macan ha tenido su oportunidad con este Dead Men Running (mucho mejor título que el puesto aquí, El corazón de las tinieblas, a pesar de lo mucho que me gusta la obra conradiana) y ha vuelto a darnos una demostración. Si un escritor consigue que nos pase desapercibido el uniforme barriestrellado de colorines (y aquí, ¡en plena selva colombiana!) y nos interesemos por lo que se cuenta, va por buen camino. Macan lo consigue. Seguro que ser croata ya es un punto a favor para tener una visión un tanto diferente de los llamados centinelas de la libertad. En su historia, Macan no da ninguna tregua al lector; la acción es trepidante y, a la vez, la sutileza sicológica está presente. No es nada fácil para un soldado del montón aceptar no poder verse reflejado en ese supersoldado guapo, rubio y de ojos azules: ¿Ves lo que haces a las personas? Puta leyenda. Puto héroe… Wham! Wham! Puñetazo… puñetazo… El dibujo de Daniel Zezelj es espléndidamente descriptivo y ajustado en todo momento a las pretensiones de la historia. Curiosamente, en las portadas originales yanquis apareció el logo de las Torres Gemelas, con un lacito con los colores rojo, blanco y azul en homenaje a las víctimas del 11-S. Es un detalle interesante. Como dijo Alan Moore: sacar a la gente de los escombros es algo normal en cualquier sitio del mundo excepto en América. Un croata como Macan debe saber de ello. Posted by Hello

05.28.05

Estamos en ello…

Publicado en Opino que... a 5:14 pm por ivanolmedo

Bueno, parece que he conseguido volver a tener colocaditos los enlaces que me habían dado algún que otro quebradero de cabeza. Ahí están otra vez, y con el añadido de alguno más: La Cárcel de Papel de Álvaro Pons, el imprescindible (en todo el sentido de la palabra) blog de actualidad sobre tebeos y que se debe consultar a diario; los Naufragios en una taza de café de Errantus Aquila; y el enlace a la Tienda de cYbErDaRk, necesario para rellenar la cesta de la compra de todo buen friki.
Como ya casi me esperaba, ahora me ha surgido un problema con las imágenes. El Hello no peta y no soy capaz de incluirlas. De momento os libráis de un dibujillo que iba a meter ya mismo. Tiempo al tiempo…

05.25.05

Efímero nº 59

Publicado en Publicaciones Propias a 4:47 pm por ivanolmedo

Ha aparecido ya en sus pantallas un nuevo número de Efímero, el tenaz y nada efímero (¿¿??) e- zine que todos deberían seguir en su ya larga carrera por la dignificación de las distancias cortas. Dentro de él, un… ¿microrrelato? que lleva por título Espectros. Como no podía ser menos -ya que la llamada fiebre de los blogs nos está dejando en los huesos – su sección de enlaces está dedicada a estos mismos.
Que se disfrute…

05.23.05

Dos obras sobre el ilusionista inglés

Publicado en Impresiones tebeeras a 8:38 pm por ivanolmedo

Acabo de meterme hace poquito entre pecho y espalda dos libros dedicados a la figura del barbudo gurú de Northampton, Alan Moore, considerado por muchos (y ambas obras dan una vez más buena fe de ello) como uno de los guionistas más importantes de la Historia del cómic y, desde luego, el más importante en las décadas de los 80 y 90. Escribir un libro, a estas alturas, sobre el inglés, es en cierto modo jugarse el pellejo. Tanto se ha dicho y escrito ya sobre él – tanto bueno, tan poco malo – que parece difícil tarea abordarlo de forma original, sin caer en los tópicos de siempre. Que se lo digan si no a Francisco Naranjo, autor del primer libro, Alan Moore (Magia y precisión). Dentro de la atractiva (aunque un poco carilla) colección Sinpalabras, de la editorial Sins entido, aparece este estudio, en su número 3. Una colección dedicada a loar las carreras de diferentes autores del medio no podía verse huérfana de un tomito con Moore de protagonista. Naranjo divide su trabajo en tres partes: Cronologías, Geografías y Mitologías. La primera, la más extensa, consiste básicamente en un repaso fugaz y a todo ritmo de la trayectoria del guionista hasta el año 2004, cuando parece que ha decidido retirarse de la primera plana del mundo del tebeo definitivamente para dedicarse a otros menesteres menos estresantes. Lo dudo, pero bueno. Las otras dos partes – más cortas – contienen algo más de análisis por parte de Naranjo y en ellas se extiende en los detalles que no tuvieron cabida en Cronologías. ¿Resultado final?, pues nada especialmente destacable. El texto total es bastante breve y podríamos considerarlo como un ensayo corto, o un artículo largo, pero las pocas páginas del libro no dan ocasión de echar el resto. Para los fanáticos de Moore la cosa se queda escasa y además esto repercute en que ya nos conozcamos casi todo lo que se cita. Quizás para gente que aún esté poco metida por la obra del inglés pueda resultar más interesante. Por otro lado, la compaginación habitual en esta colección, con una página de texto y otra de ilustraciones, alternativas, es guapa, pero al fin la sensación es de escasez de profundidad.

Personalmente, me quedo con el otro libro, Alan Moore, retrato de un caballero extraordinario, de Recerca Editorial. En este caso sí parece que se ha echado el resto y la obra es notable en muchos aspectos. Ideada como homenaje a Moore con la excusa de su 50 cumpleaños (aunque aquí apareció con algo de retraso y Moore ya había cumplido 51…), se trata de un compendio de trabajos de varias decenas de autores, que incluye artículos, cuentos, fotografías, ilustraciones, historietas, fotomontajes, poemas, ensayos sesudos (algunos hasta demasiado, diría yo) e incluso una entrevista con el propio Moore. Todo ello obra de antiguos colaboradores, analistas, admiradores y demás fauna. Vamos, sólo hubiera faltado incluir un DVD con sus representaciones mágico-teatrales y una chapita smiley para que el regalo fuera redondo. El libro es en sí una excelente caja de sorpresas, una pequeña joya que da ejemplo de lo que se puede llegar a hacer cuando un montón de gente está interesada y unida por una causa común. Es destacable el detalle de que todo lo recaudado con la venta del libro irá destinado a varias organizaciones que luchan contra el Alzheimer.

Entre lo más interesante o llamativo del completo contenido hay un cuento escrito por las hijas de Moore, Leah y Amber; un artículo estupendamente escrito del croata Darko Macan; una historieta-collage biográfica cortesía de Gary Spencer Millidge; otra del poco visto pero casi mítico Angus McKie; un largo texto de Stephen R. Bissette que logra pulsar nuestras sensaciones, u otra historieta con guión del mismo Moore, sin duda la mejor de las incluidas en el libro (¡deja algo para los demás, tío!). Pero todas éstas son gotas de excelencia en el verdadero torrente de creatividad que representa la obra, la cual recomiendo encarecidamente.
La portada, por cierto, es de un tal Enrique Jiménez Corominas, al que quizás ustedes puedan conocer y felicitar personalmente en cierto encuentro fantástico que se celebrará este mes de julio en la bella ciudad de Gijón.

¡Hala!, ya he tratado en este blog con Neil Gaiman, Clive Barker (un poco de pasada, es verdad) y ahora Alan Moore. Mi deuda con los Grandes Maestros de la Gran Bretaña está saldada, de momento.

05.19.05

Volviendo al temita

Publicado en Opino que... a 6:11 pm por ivanolmedo

¡Ufff! Como prueba incontestable de todo aquello que dije acerca de los microrrelatos, sus virtudes y dificultades técnicas, comentar de pasada que ahora mismo me devano los sesos frente al monitor peleándome con uno como si me fuera la vida en ello. He cogido un microrrelato que había enviado a un concurso (por supuesto, resultado nulo; me acaba de llegar hoy mismo una invitación para asistir al sarao que han montado con lectura de los ganadores incluída. Menos mal que no me han nominado: ¡leer en público, en un teatro lleno de butacas llenitas de personas con orejas!) y estoy intentando adecuarlo a las normas de otro concurso, básicamente reducirlo a unas quince líneas como máximo. “¡Pues va a ser que no..!”, parece estar diciéndome el maldito. Llevo un buen rato podando, podando… y no hay forma de quedarme en esas quince líneas. Me salen diecisiete, ¡tócate los webs! He sopesado la posibilidad de enviarlo igualmente, confiando en que el jurado, a la vista de tener entre manos uno de los microrrelatos más geniales jamás escritos en lengua española, haga un poco la vista gorda… Bueno, pensándolo mejor…
Nada. Estoy perdiendo el pulso con este… cab***ón. Tal como está ahora no queda mal, pero recortar más puede dejarlo un poco tocado. Voy a seguir dándole caña un rato más, no voy a dejar que pueda conmigo.
¡Venceré! ¡Venceré!
¡Microrrelato o muerte!

05.18.05

Piano Man

Publicado en Efímeros con permiso a 5:24 pm por ivanolmedo


Dicen que la noche de su desgracia, en el barco se celebraba un gran funeral. Uno de los más Antiguos había abandonado este plano de existencia, quizás para siempre. Los lacayos humanos desearon, a su modo tradicional, despedirse con música; una pieza fúnebre de cuatrocientos años, muy joven en comparación con aquél cuya marcha envolvía en acordes aplastantes. El pianista, al que las chicas (y los chicos) adoraban, no entendía en este mundo más que lo que su música le dictaba, y aunque no sabía exactamente para quién (¿o qué?) desataba su arte, cumplió, entusiasmado por ser el centro de atención. Pero la noche era muy larga, y el ambiente del gran salón, opresivo. El joven estaba bebiendo desde que se sentara ante el piano. Vodka sueco, claro. Los efectos de la bebida patria, que otrora adormecieran sus sentidos, entraron en comunión con las miasmas que parecían rodear el barco, y consiguieron exaltar sus nervios. Cuando le pareció ver que en la sala había mucha más gente de la que embarcara en un puerto ya olvidado, comenzó a sentirse enfermo. Mucha más gente, de rara tez y miembros mal proporcionados, que parecía reflejarse en los espejos como borrones de bruma. Una botella de vodka se rompió, y los cristales, caídos junto al taburete del músico, reflejaron las últimas luces, antes de que se apagaran. No sabemos si lo arrojaron por la borda o él mismo huyó al seno de las olas. Probablemente esto último. Su cuerpo fue encontrado cerca de la costa inglesa, empapado y caminando sin dirección. Su espíritu seguía a bordo del enorme barco que, tragado por la noche, tomaba rumbo hacia el puerto más profundo de todos, envuelto en locos y desagradables acordes de piano.
Posted by Hello

05.16.05

Zidane, protagonista de un cómic

Publicado en Impresiones tebeeras a 6:33 am por ivanolmedo


No hace demasiado tiempo, en este país los héroes eran cowboys y futbolistas, y todos y cada uno de los niños vivían su infancia ilusionados por llegar a ser alguna vez como ellos. Hoy en día los cowboys están bastante desprestigiados, comprobado ya que sus correrías en el escenario del mundo real se han trasformado en trapacerías varias y baños de sangre. Los futbolistas, sin embargo, (y con el permiso de Fernando Alonso, por supuesto) continúan siendo ídolos totalmente actuales que desbancan con frecuencia a dioses y superhéroes en los altares de la adoración juvenil. No importa que la mayoría de ellos sean en realidad ídolos con pies de barro; que con frecuencia su presunto esfuerzo deportivo sea poco más que una impostura y que se hayan convertido en modelos de pasarela y frecuentadores de la alta suciedad más que en los deportistas con talante (helénico, claro) que deberían ser. La sombra del fútbol continúa siendo alargada… Con frecuencia sus icónicas presencias han sido reconvertidas en personajes de ficción: cine, televisión y tebeos han sido los soportes más utilizados para dar fe completa de que, más que seres humanos, Pelé y compañía alcanzan el estatus de semidioses. Parece que le ha tocado el turno a Zidane de pasar a las viñetas como carácter inspirador del afán de superación que todo infante de baja cuna debe tener para llegar a triunfar en este mundo, es decir: ser futbolista. Y es que en el tebeo se narra precisamente con detalle su infancia y sus primeros escarceos con el deporte rey, así como su trayectoria juvenil. El cómic, casi como no podía ser de otro modo, está destinado a recaudar fondos para una asociación benéfica centrada en los niños. Sor Emmanuelle se ha encargado de llevar este proyecto a buen término y la editorial Casterman de darle el soporte necesario. Pero tranquilos, que no es la hermana la que se pone a los lápices, sino los dibujantes Michel Pierret y Marco Venanzi. No tengo el gusto de conocer a ninguno de los tres, en todo caso.

Posted by Hello

05.15.05

¿Quién me conoce?

Publicado en Opino que... a 12:33 pm por ivanolmedo

Quien me conoce, sabe que no me dejo llevar fácilmente río abajo por las opiniones ajenas. Quien me conoce sabe que detesto las modas, y que todas las cosas que me gustan, me gustan por sus propias cualidades y calidades. Lo mismo para las que no me gustan. Quien me conoce sabrá que estoy en proceso constante de ebullición de ideas; si no todas son buenas – o mucho menos, geniales – es algo que forma lógica parte del proceso mismo. Por eso quien me conozca sabrá de sobra que la materialización de este espacio (este blog) es simplemente otro ladrillo más en la construcción de mi muro personal. Que el tema éste de los blogs esté de moda, precisamente, ahora, no ha sido más que una mera casualidad. El arrebato que me trajo a crearlo aquel domingo noche desaforado podría haberse producido en cualquier otro momento. Y por aquí estamos todavía, inmersos en un mundo de espacios personales que parece cada vez más enorme e incontrolable. Casi inabarcable.

Siento decirlo, pero no me gustan esos típicos blogs en los que su autor escupe al aire virtual una más que excesiva carga de frustraciones, anhelos, esperanzas y desesperanzas y demás equipaje emocional. Es, en gran medida, como si uno, o una, se desnudara ante los ojos de los vecinos de enfrente, aunque peor. Se queda uno, o una, sin defensas. Desnudo. Desollado. Pelado. No, no me va ese rollo, definitivamente. Huyo de esos blogs como de la malaria. Son difíciles de seguir y acaban por deprimir a quien no lo estaba, normalmente. Y, por supuesto, jamás de los jamases se me ocurriría utilizar el espacio virtual de que quiero disponer con esos fines. ¿Sabéis, por cierto, que existe una cosita denominada diario personal, con hojas en blanco y donde queda muy chula una escritura meticulosa y apretada, y el cual no se deja (repito: no se deja) leer a nadie? Pues existe… y los blogs no deben ni deberían ser un sustituto adecuado.

Por cierto, volviendo a lo de las modas, me he inscrito en el concurso de 20minutos para blogs personales, simplemente porque alguien me lo ha aconsejado y, aunque no tengo pensado ganar nada, alguna visita de más puede caer por aquí. Es un poco de publicidad gratis, por así decir. Seguiré intentando reseñar algunas obras que me parezcan reseñables, opinar sobre la actualidad del fandom, sobre los libritos de marras (he visto que ya tenemos otro Brown en las librerías; me parece perfecto, tú…) o – en uno de mis típicos ejercicios del vale todo – meter dibujillos y otras astracanadas.

Así que si has entrado buscando poemillas depresivos has errado. Pero no te preocupes, salta a un blog al azar y tienes muchas posibilidades de encontrártelos.
No te deseo suerte.

05.14.05

Un microrrelato

Publicado en Efímeros con permiso a 10:06 am por ivanolmedo

Bueno, por petición popular (ha sido cosa de Sherezade y Alinorak, tan sólo, pero según mi baremo ya es lo bastante popular…) voy a incluir aquí un microrrelato, aunque sin que sirva de precedente. (¿Qué pasa? ¿No os gustan mis dibujos? Brrrr… brrrr….)
Este apareció publicado en diciembre de 2003 por la Asociación Cultural Nitecuento, en un librito del tamaño de un bolsilibro, dentro de la Colección Breve, el número 4, para ser más concretos. Creo que fue el último número de la colección, lo que unido a que …Un lobo para el hombre también apareció en un número de cierre, el Artifex 12, puede parecer sospechosamente poco afortunado. Pero no soy gafe, lo juro… (¡Cuidado, Santi, cuidado!).
Una mala historia cualquiera
La novela apareció muerta en un descampado, junto a un poblado de gitanos. Un cuento, celoso de su éxito, había abusado sexualmente de ella y después la había asesinado brutalmente. Al día siguiente el cuento se entregó al editor, arrepentido de su atroz acción. Durante las lecturas de su sumario, el cuento aprovechó un momento de descuido y se arrojó por la ventana de la sede de Ediciones C, acabando con su corta vida. No hubo nota necrológica, ni se publicó reseña alguna en las revistas de crítica literaria. La novela acaparó una doble página en los mejores periódicos del país. Triste suerte la de ambos…

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