07.31.05
La lucha contra el muermazo estival
07.28.05
¿Hay pocas revistas?
Y así, las ideas y proyectos parecen no agotarse nunca… por estos mundos virtuales navegan también las revistas electrónicas o e-zines, que proliferan por una sencilla razón: es relativamente fácil montar una revista “virtual”, donde el papel, obstáculo económico principalmente, ha desaparecido y la distribución es tan sencilla como que el potencial lector haga un clic. Una vez más, la comodidad y el aprovechamiento inteligente de las posibilidades de la herramienta. Sin embargo, aunque ya nos hemos acostumbrado a los teclados y monitores, los lectores más recalcitrantes venimos de una larga tradición de papel impreso. Libros, fanzines y revistas han sido de siempre los abrevaderos donde calmar nuestra sed de conocimiento o distracción. Y, por un lado, se nos hace difícil hacer una buena y larga lectura en una pantalla que molesta la vista; y, por otro, echamos de menos en esas ocasiones el componente sensorial que representa sostener unas páginas entre nuestras manos. Los libros se mantienen razonablemente a salvo de la suplantación tecnológica, ya que su formato original continúa siendo el más adecuado a nuestros intereses. Los fanzines y revistas, en cambio, han ido experimentando la anteriormente citada reconversión al formato con más posibilidades de llegar a la mayor cantidad posible de lectores, y sin problemas de distribución. Esto es una ventaja importante frente al papel, qué duda cabe, y por un momento caí en la trampa de pensar que el auge de las revistas electrónicas es netamente perjudicial para las impresas. Es cierto que la aparición de los e-zines ha propiciado un aumento de la creación literaria y crítica. También es cierto que aportan un mayor dinamismo al panorama del género. Pero, mal que nos pese, seguimos teniendo un razonable prejuicio a favor del papel, el soporte durante tantísimo tiempo de los razonamientos verdaderamente importantes y donde las ideas de valor cobraban dimensión propia. Casi todos parecemos coincidir en que el papel es nuestra primera elección a la hora de publicar o disfrutar de un texto; y además continuamos otorgando a una edición en papel (con objetividad o sin ella) una superioridad natural frente a todo “lo virtual”. En realidad, mis equivocadas ideas respecto a la escasez de revistas, no tenían mayor fundamento si seguimos por la vía de compararlas con lo que hay en Internet. Si separamos ambos soportes, la situación se vuelve más justa para ambos.
Sé que lanzar una revista al mercado puede ser una aventura bastante emocionante, tanto que puede dar con los huesos del osado editor en el suelo. Y que el corte y confección en Internet resulta mucho menos peligroso. Como confesé, el motivo principal de mi idea era egoísta; y la imagen sobre la que quería apoyarme, una esperanzadora que nada tiene que ver con los momentos más flojos del género en España. Por otra parte, como ya se ha comentado muy ampliamente, hay en la actualidad un gran interés por el fantástico y una buena predisposición por parte de autores (noveles o no) y editores (potentes o no) para sacar a flote ese mercado que hace pocos años estaba prácticamente muerto. De ahí que, insisto, un par de revistillas más no desmerecerían los esfuerzos que se están haciendo.
07.27.05
Señales de vida y noticia
07.18.05
Asturconianas (Cinco)

¡Y venga a darle al diente! Esta foto corresponde a la comida del sábado, menos multitudinaria que la cena del viernes y la Espicha Victoriana, pero igualmente concurrida. Que me lo digan a mí, improvisado camarero (tal que hace dos años en el mismo lugar) asumiendo mi papel de anfitrión hasta las últimas consecuencias. He de mencionar – no se vayan a enfadar – que también Javi y Rudy se destacaron por su solicitud al atender las mesas. Ahí es nada lo nuestro: todo un reciente premio Minotauro repartiendo croquetas y chuletillas como si tal cosa. Eso solo pasa aquí, ¿o no? De momento solo ha habido dos premios Minotauro: es precipitado llegar a conclusiones.
07.17.05
Asturconianas (Cuatro)

Por alguna casualidad (o porque estábamos allí, simple y acertadamente) este año los diarios locales captaron variadas instantáneas de los asistentes a los encuentros. Se sorprendía uno al hojear un periódico y, sin comerlo ni beberlo, encontrarse con alguno de los acreditados ilustrando noticias que no mencionaban para nada la AsturCon. Como en este caso, donde se facilitaba un programa del martes en la Semana Negra y se optaba por una fotografía hecha la mañana del sábado anterior. Lo curioso es que en la imagen lo que revisan los madrileños es un programa de la futura IberCon de Vigo, que Nacho Agulló se había traído para su presentación, y que los voluntariosos organizadores nos esmeramos en doblar a contrarreloj hasta conformar un bonito tríptico azulado.
07.16.05
Asturconianas (Tres)

Más instantáneas gastronómicas. El viernes, llegados ya la mayoría de los asistentes a los encuentros, se impone una cena medio informal donde tomar contacto y cambiar las primeras impresiones. Muchos de nosotros ya nos conocemos de ediciones anteriores, hispacones, kedadas, etc… Como suele ocurrir en la AsturCon, hay una mezcla cada vez más natural de integrantes de la vieja guardia del fandom, ex cyberdarkianos, autores y aspirantes a autor, editores, fans jóvenes e inexpertos que acuden por primera vez a un encuentro como éste… en Gijón se acortan las diferencias y no tienen cabida los grupos cerrados. En la foto, Fernando Ángel y Antonio contemplan la recién llegada bandeja de postres con diferente ánimo, quizás, aunque soy incapaz de adivinar qué está pensando cada uno de ellos. Como siempre, yo pongo una cara rarísima que aquí pasa un poco más desapercibida que de costumbre.

07.14.05
Asturconianas (Dos)

La foto es del jueves inmediatamente anterior a la AsturCon y apareció en el diario La Nueva España del sábado. Como por arte de magia (y sin sobornos de por medio) un grupo de organizadores y un par de asistentes llegados antes de tiempo fueron protagonistas a todo color y en plano cerradito de una noticia que ya no lo es: las excelencias gastronómicas de Gijón. Con el titular (que no se ve aquí) de Vivir la noche y a toda página, la prensa se hizo eco, sin querer, de las primeras bocanadas de la AsturCon 2005. A partir de ahí, la maratón gastronómica mantuvo un ritmo de lo más frenético durante todo el fin de semana.

07.13.05
Asturconianas (Uno)

Una foto potente, ¿verdad? Salida directamente de la cámara de Nacho, ahí estamos el mentado y un servidor posando en la espicha, de cara a la Eternidad. Él con su camiseta de los 4F (única concesión a lo pintoresco del acto por parte de su flema cántabra), yo… bueno, he de reconocer que el disfraz fue una idea afortunada y no tenía tan mala pinta como pensé que tendría, más por mi mala percha que por otra cosa. No está mal, teniendo en cuenta que me lo probé completo por primera vez solo unas horas antes, en la habitación del hotel. Alea jacta est… ¿o debería decir Eureka?
Eso sí, tengo una cara de Sombrerero Macarra que ni que la hubiera estado ensayando…

07.11.05
Estamos de vuelta
Pero vamos a lo que importa… sinceramente, creo que este año hemos superado un poquito al anterior, tal como hicimos también en aquel momento con el precedente. El poso que me queda de esta AsturCon es de satisfacción por haber vivido un ambiente excepcional de buenas vibraciones, mucha diversión y una gran interactividad entre autores, asistentes, organizadores, etc… Se ha respirado un ambiente de grupo realmente fuerte, y parece que todo el mundo ha quedado contento o ha visto su idea de lo que era la AsturCon realizada. Y es que este año ha habido gente que ha llegado directamente atraída por el nombre y la trayectoria del evento, a pesar de la corta vida que tiene todavía. Eso es algo que poder decir con orgullo. Las mejoras sustanciales introducidas este año han sido, por supuesto, el Premio Avalón de Relato, que se falló durante la impresionante espicha/ Baile de la Reina; un premio a los mejores disfraces que pilló desprevenidos a los ganadores; la exposición de ilustraciones de Juan Miguel Aguilera y Alejandro Terán en la Llibrería Ítaca; y que, por fin, hemos disfrutado de un cartel estupendo que poder lucir antes, durante y después de la celebración. ¡Ah!, y tenemos nuestra propia tira, desde luego…
