09.29.05

Carolina en el diario QUÉ!

Publicado en Noticiero a 7:51 pm por ivanolmedo

Pues eso. Bueno, como ella no tiene blog ni nada similar, en algún sitio había que sacarlo. ¿Qué sitio mejor que éste?

09.27.05

De nuevo Axxón

Publicado en Publicaciones Propias a 5:33 pm por ivanolmedo

En el bien repleto de cuentos Axxón número 154, y dentro de Ficción Breve (Quince), aparece De a duro. No se trata esta vez de un microrrelato, sino más bien de un cuentecillo corto y bastante jocoso a costa del género. Pinchen ustedes AQUÍ, y lo encontrarán, junto a otros siete relatos de autores argentinos, mexicanos y españoles.

09.25.05

Viñetas de magia para Gotham

Publicado en Impresiones tebeeras a 1:22 pm por ivanolmedo

¿Cómo puede un dibujante de historietas ser tan exquisito y preciosista, y a la vez tan claro y eficaz narrativamente hablando? ¿Cómo es capaz de elaborar unas páginas que por sí solas, como unidad, son ejemplos perfectos de las más altas cotas de virtuosismo gráfico pero están siempre subordinadas al argumento, a la historia que cuentan? Ambas preguntas no tienen respuesta clara (el cómo) pero sí tienen una respuesta evidente al quién: P. Craig Russell. Parece que desde que pude al fin leer Elric: Stormbringer, la magia de Russell, un autor al que tenía poco menos que abandonado en mis lecturas, ha vuelto a contagiarme. Hace un par de semanas me encontré por casualidad dos números de la excelente Leyendas de Batman, de la añorada Ediciones Zinco, en visita concentrada a una librería de viejo. Esta colección, articulada por sagas o arcos argumentales de la mano de autores de talla, cuenta con un buen número de interesantes aventuras de nuestro hombre murciélago favorito. En sus números 40 y 41, John Francis Moore escribe una breve historia de título Hot House (Invernadero), protagonizada por Batman y Hiedra Venenosa; una trama de drogas, un par de sicarios… y un trasfondo algo más sentimental donde lo literario juega un papel importante en cuanto al trabajo del guionista. Las bondades del tebeo, empero, se ven magnificadas, como no podía ser de otra forma, por la mano de Russell, que en un trabajo menor en pretensiones y no en vano alimenticio, dentro del comercio superheroico (lejos de óperas, nibelungos y demás) resulta tan afortunado como de costumbre. Capaz de embutir diez o doce viñetas por página sin ser apelmazado ni pastoso; maestro en la diversificación de planos y encuadres de manera cabal y precisa; envidiable en sus dotes para realizar viñetas de gran complejidad informativa con un solo detalle o unas líneas que nunca están de más… un auténtico genio. Como píldora de muestra, las pocas viñetas que acompañan este texto. Como muy pocas veces he podido ver en un tebeo, el puño de Batman no solo golpea, sino que parece salir literalmente de la página, acercándose peligrosamente a nuestro rostro. Parece tan jodidamente sencillo… ni siquiera Corben ha conseguido convencerme de igual forma; él que ha abusado tanto del truco. La representación de Batman, además, es sobresaliente. Sobre todo el tratamiento de la capa del Señor de la Noche (elemento fundamental de su misterio) que deja en mantillas a todo un Wrightson y no digamos ya al coleccionista de bolas de béisbol apellidado McFarlane.
No sé si lo he comentado alguna vez, pero los genios son odiosos, odiosos, odiosos…

09.22.05

Asosiasción causal

Publicado en Impresiones cinéfilas a 7:32 pm por ivanolmedo

Aunque vaya a mencionar un par de películas no voy a hablar de cine, no. Se trata de algo más… extraño. Seguramente más personal. El otro día me acerqué a ver Guardianes de la Noche, esa película fantástica rusa que ha alcanzado cierto estatus de la mano de gente como Tarantino. Tras un prólogo bastante cañero entra en escena su protagonista, un tipo de mediana edad que ¡sorpresa!, es clavadito a mi jefe. ¡Anda!, ¡qué gracioso!. No deja de ser una anécdota de esas que comentar a los secuaces del trabajo, una cosilla que le da un puntito de salsa a la sesión. “¡Coño, si es igualito que Luis!” Pero luego voy y tres o cuatro días después toca el turno a Charlie y la fábrica de chocolate, esperado nuevo caramelo del tándem BurtonDepp. Tras otro prólogo donde se presenta a los personajes y el escenario (Burton se copia a sí mismo y el recuerdo de Eduardo Manostijeras es como un mazazo) aparecen los Oompa Loompas (¿se escribe así?) y… ¡la leche!, el actor que hace de poco liviano personajillo bailongo es el vivo retrato de mi anterior jefe. “¡Si es igualito que Cándido!” A los pocos segundos noto un pensamiento quisquilloso rascándome la corteza cerebral; me acuerdo de Antón/Luis (el guardián de la noche) y me siento intranquilo. Ya es casualidad. En menos de cuatro días he pillado a mis dos últimos jefes “actuando” en dos películas que, además, no tienen nada en común. Espera, este último pensamiento es una estupidez. ¿O no? ¿O sí? Se trata de un par de casualidades que además han coincidido en el tiempo. Muy inquietante. Quizás para otra persona la anécdota doble se hubiera desvanecido tan pronto como los títulos de crédito hicieran acto de presencia. Pero no para mí. Como un buen montón de miles de otros seres humanos (intuyo) mi capacidad para fijarme en estas pequeñeces y ver en ellas signos, avisos y prodigios, es inmensa. No quiero que me tachen de loco, qué va… No quiero decir que la presencia de mis jefes en una producción rusa y otra yanqui sea una señal del inminente reavivamiento de la Guerra Fría. No creo que se inmiscuyan en mi existencia a través del celuloide, en un juego metacinematográfico cualquiera. Tampoco pienso que en la próxima película de los Hermanos Wachowski (¿se escribe así?) aparezca como secundario mi monitor del taller de pintura. Digo que este tipo de imágenes chorras no sólo me divierten unos minutos, sino que me hacen pensar en las cosas de la vida que no tienen realmente ninguna importancia y a las que, sin embargo, podemos darles tanta como deseemos. También me hace imaginar historias imposibles pero agradables para el ejercicio de la mente y, en fin, reafirmar mi convicción de que de cualquier asociación de ideas puede llegar a extraerse algo de provecho. Tranquilos, que no voy a escribir un microrrelato basado en la experiencia. ¿O sí? ¿O no..?
Precisamente ayer he visto El secreto de los hermanos Grimm y hay un villano italiano cuyo perfil me resulta familiar. No, no, creo que me he equivocado. Tranquiiiiiilos…

09.16.05

Pesadilla cúbica

Publicado en Efímeros con permiso a 4:49 pm por ivanolmedo

¿Por qué estas pesadillas son tan cerradas, tan asfixiantes? No queda espacio para no tocar a los monstruos. Ellos están contenidos en sus cubos de miedo. Yo estoy encerrado con ellos, y mis torpes apéndices tan sólo consiguen molestar mi huída. Pero a veces pienso que quizás ellos se sientan más seguros dentro de sus jaulas, sin tener que tocarme a mí. Claro que, entonces, ninguno de nosotros puede escapar.

09.13.05

LA BIBLIOTECA, con todas las mayúsculas

Publicado en Opino que... a 8:37 pm por ivanolmedo

Por fin, al fin, la otrora Biblioteca de cYbErDaRk.NeT ha reabierto sus puertas al público desde La Tercera Fundación, en la continuación de ese proyecto afortunado que de ninguna manera podía abandonarse ni dejarse morir y que, con gran mayoría de los bibliotecarios habituales, más las imprescindibles nuevas incorporaciones, seguirá surcando las olas peligrosas de la Red y acrecentando, quién sabe, su leyenda como si de uno de esos barcos fantasmas tan admirados por los lectores de género se tratase. Me he puesto un tanto poético pero, en ocasiones, al recordar los inicios de La Biblioteca y todo lo que ha significado para mí, no puedo evitar sentir una sensación extraña. Casi como si me refiriese a algo vivo. Lo he contado más veces: David, el cyber, tuvo un buen día la inspiración necesaria para comenzar a trabajar en una base de datos de los libros que poseía en su casa. Ciencia ficción y fantasía épica. Muy acotado, ese fue el inicio. La web naranja que poco después comenzaría a marcar la pauta, nacía de una forma bastante modesta. Algunos inquietos llegados por casualidad, entre los que, por suerte, puedo contarme, empezamos a trastear en la sencilla web y a establecer contacto. Personalmente, lo que más me atraía en aquel entonces era ese embrión de Biblioteca a la que veía grandes posibilidades. Me había topado de narices con la posibilidad de ver realizado (aunque fuera otro el realizador) un sueño personal: una base de datos completa donde estuvieran reflejados todos los títulos del género fantástico. En nuestra alegre ignorancia, no teníamos entonces ni la más remota idea de la cantidad de trabajo y la cantidad de datos que habríamos de manejar. Pero si no empiezas a caminar, no haces camino. Así que, de una forma muy rudimentaria, decidí ayudar a aquel loco a tirar adelante con ello. Y, efectivamente, la cantidad de trabajo era bestial. Sobre todo porque existían muchos más libros de los que siquiera habíamos oído hablar; y porque el abanico de posibilidades de la base de datos fue abriéndose mucho. Bueno, entre esas primeras vicisitudes y el momento actual ha habido toda una Odisea para los bibliotecarios; no me quiero enrollar. En su momento escribí un artículo para la propia cYbErDaRk.NeT que quizás pueda complementar esto. Y… ¿qué pasó? Como sin duda ya sabéis todos, el sueño naranja se esfumó, dejando por el camino corazones rotos. Pero esa es otra historia. Los dos mayores miedos a los que todos nos enfrentamos entonces fueron dos: perder el contacto con toda la gente a la que habíamos conocido, y que La Biblioteca se perdiese en el Limbo. Por suerte, hemos podido arreglar ambas cosas.

En La Tercera Fundación el hercúleo trabajo continúa. Durante estos meses se ha estado haciendo un esfuerzo enorme para que continúe. Por ahora, quedan flecos y cosas que arreglar, pero es que La Biblioteca es casi casi un ser vivo que no puede estar estancado, ni quedarse quieto. Siempre estará en movimiento; siempre mejorando. A título personal, La Biblioteca ha significado mucho para mí. Entre otras cosas, y aparte del mucho trabajo que me he metido durante algunas temporadas, he sido su coordinador durante la etapa naranja. Digo he sido, porque en este nuevo viaje esa responsabilidad ha pasado a otros. En estos últimos dos o tres años mi vida ha cambiado mucho; he ido de menos a más, metiéndome en la piel de una persona (de un Iván Olmedo, vamos) que necesitaba hacer cosas, desesperadamente. Así que muy pocas veces he dicho no. Pero en algún momento me vería superado, y ese momento ha llegado. No quiero seguir siendo coordinador de La Biblioteca, simplemente porque no puedo. Demasiada responsabilidad en un puesto con el que no soy capaz de asegurar que pueda cumplir. Mejor ser honesto y reconocerlo. Continúo siendo, eso está claro, bibliotecario de base. Un currante, un granito de arena en tan enorme playa. Un tipo emocionado, como al principio, con la posibilidad de añadir un dato más, una portada, corregir un error, ver cómo día a día continuamos vivos. No sé si es una hazaña, pero se necesita mucho tesón y mucha implicación para ser un auténtico bibliotecario.

En La Tercera Fundación el espíritu sigue caminando. Ignoro hasta qué límites conseguiremos llegar. Para mí, lo importante es que cada día, la ilusión por alimentar La Biblioteca renueve sus fuerzas. Parece que ha pasado una eternidad desde aquel lejano diciembre de 2001. Una etapa se cierra definitivamente y otra llega. Y aquí seguimos estando. Aunque con un poso de nostalgia del que soy incapaz de desprenderme, estoy feliz.

09.11.05

Agotadoras vacaciones de tebeo

Publicado en Impresiones tebeeras a 2:36 pm por ivanolmedo

Una semanita completa. Blog abandonado, autor desaparecido. I´m sorry, so sorry… todo tiene su explicación. Para seguir poniendo los dientes largos a los que no residen en esta verde tierra llamada Asturias, debo poner en su conocimiento que aparte de la Semana Negra, la AsturCon, el Festival de Cine de Gijón, el Salón del Cómic del Principado, el ciclo Peor Imposible, etc, etc… existe otro evento que nadie debería perderse y que cada año congrega a un mayor número de aficionados: las Jornadas de Cómic de Avilés. Debo reconocer, con pesar, que hasta el año pasado no había tenido tiempo, ganas o inspiración para acercarme a esa villa y conocer el percal. Pero el año pasado sí, y ha sido una suerte. Este año me he cogido una semanita de vacaciones exclusiva para imbuirme en el ambiente de las jornadas y estar por allí el mayor tiempo posible, aprovechar el tinglado. Y a fe que lo he aprovechado. Así, a saco, me parece tarea imposible condensar en un texto pequeño todo lo visto y vivido en una semana; todas las sensaciones, los buenos momentos y la cantidad de imágenes, ideas, contactos, tribulaciones y demás que hemos podido experimentar. Si, como esta vez, uno se toma el suficiente tiempo para degustar todas las posibilidades y exprimir el jugo a las jornadas, no solo podrá asistir a algunas interesantes charlas y presentaciones de obras, contemplar estupendas exposiciones de originales o comprar tebeos en los puestos de rigor, lo que es más o menos tópico y obligado en cualquier evento de estas características. Podrá, además, invitar a Michael Lark a un café o una birrilla; sorprenderse cuando Esad Ribic, en vez de un Thor o un Loki le dibuje un coche derrapando; mantener durante horas a Sean Phillips pincel en mano dibujando a cualquier personaje que le pidas; disfrutar del verbo tan argentino de José Muñoz; conseguir que Ann Nocenti dibuje; deleitarse con la sensatez y saber estar de Esteban Maroto; asaltar a Gary Frank (bermudas y chanclas) en la recepción del hotel para que te dibuje a tu personaje favorito de Midnight Nation; presenciar los pases de tacón de Alex Maleev o los goles de cabeza de Enrique Vegas; preguntarse por qué Rodney Ramos se dedica a entintar y no tiene serie propia ya; alucinar con el buen humor de Manel Fontdevila; aplaudir de corazón la inagotable disposición de D´Israelí; ver a enjambres de niños atosigando a los incansables Kenny Ruiz y Joan Fuster; llevarse a casa un espectacular Conan a lápiz de Jesús Saiz; compartir risas con el siempre bien humorado y excelente ilustrador Mark Buckingham; quedarse boquiabierto ante un par de trazos electrizantes de Miguelanxo Prado; ser retratado por la exquisita mano de Luis García; constatar de primera mano lo buen chaval que es Víctor Santos; agradecer la infinita paciencia y los conocimientos del joven Ken Niimura; lograr que el tranquilo Michael Gaydos te haga un apunte en tu tocho de rol vampírico favorito… y luego están, por supuesto, los frikis y sus frikadas, las comidas, los premios, la publicación de una revistilla diaria, y un elemento sorprendente a la par que esclarecedor de lo que se cuece en estas jornadas: los autores que, sin ser invitados, acuden igualmente. Ramos y Fuster son un buen ejemplo, pero se pueden dejar caer nombres como los de Leandro Fernández, Norberto, Javier Pina, Fernando Blanco, o David Lafuente.
Es decir demasiado, quizás, pero es la realidad: si no has estado en las Jornadas del Cómic de Avilés no puedes siquiera imaginarte cómo es todo esto que estoy contando. Me dejo muchas cosas en el tintero y, desde luego, lo apuntado es solo una pequeña porción del gran pastel. Porque hay más, muchísimo más, juergas nocturnas incluidas. Pero para captar en toda su esencia el espíritu único de estas jornadas tendrás que venir y vivirlas por ti mismo.
Yo, mañana, vuelta al trabajo. Y el año que viene, vacaciones en septiembre, faltaría más…

09.05.05

Ser, estar o parecer

Publicado en Opino que... a 12:28 am por ivanolmedo

Creo que uno de los problemas básicos con los que cargamos desde hace tantísimo tiempo es que queremos llegar a nuestro destino por caminos equivocados. No sé por qué; hoy todos quieren apuntarse al fenómeno de la casa de tu vida para hacerse ricos y famosos en dos meses; estar en la operación de triunfo porque lo que pega es tener tu primer plano en la carátula de un disco y ser un semi semi semi dios; medrar en un partido político para no declarar más tarde tus chalés y los tres coches; trajinarse a un torero, a un príncipe calvo o a un tenista retirado para pasar el resto de tu vida de raya en raya y tiro porque me toca. Y multitud de ejemplos más. Pero en el denostado mundillo del arte y la cultura pasa algo muy parecido, por desgracia. El escritor, el pintor, el poeta, el dibujante… pareciera que la mayoría de las veces no anhelan simplemente expresarse, ni sacar de dentro la fuerza que desborda por los dedos, ni gritar lo que les rezuma. Como un triunfito cualquiera, como una spice pija, un astro del balón o un desfalcador de modales impecables (siempre a otro nivel… ¿o quizás no del todo?), a menudo nos encontramos artistas cuyo objetivo principal parece ser la aclamación, el piropo… ser tratados como una obra, más que como creadores de obras… Quizás la nube que nos tapa la visión correcta de las cosas aparece cuando vemos cómo otros son tratados como personas de primera categoría, superiores al resto de mortales por obra y gracia de su dedicación artística; cómo aparecen en las revistas, cómo sus cuadros se venden a unos precios de espanto, cómo sus novelas copan los escaparates, cómo sus discos son vendidos por cientos de miles, dentro y fuera del top manta… Es muy posible que el mundo artístico y cultural se mueva mucho más gracias al hambre de fama y a la sed de dinero que al puro y duro afán de crear. Una pena, si lo vemos con indulgencia. Un asco, si somos más justos. Y para eso, para ser justos, yo mismo no debo excluirme del saco en que están metidos tantos creadores. Es decir, me gustaría poder asegurar que ese afán por llegar, POR LLEGAR, no tiene nada que ver conmigo. Pero no sé muy bien si puedo.

He estado terminando hace poco un dibujo un tanto elaborado que tenía aparcado desde hace semanas. No sé si lo enseñaré a mis familiares y amigos (probablemente no), o si lo pasearé por ahí en una carpeta junto a otros dibujos, o si saldrá a la luz en el blog, por ejemplo. Seguro que no, porque por su tamaño no puedo escanearlo, pero no es eso a lo que quiero llegar. Lo que quiero decir es que he dibujado porque tenía una serie de imágenes en mi cabeza y deseaba sacarlas de ahí de algún modo. Ese modo también puede ser un poema, un cuento o una historieta, lo de menos es la expresión definitiva, el lenguaje utilizado. También he puesto punto final a un cuento que, este sí, intentaré publicar en algún sitio. Pero la chispa del incendio ha sido parecida: de repente se me ocurrió una idea que, tirando del hilo, se fue desarrollando en forma de cuento. Tenía que escribirlo, no podía NO intentarlo. Y aquí choco con el tema inicial. El creador (perdón por la presunción), desde siempre ha estado nadando entre dos aguas. Se ha simplificado muchas veces al hablar de vender mi arte o mi arte no está en venta. Si bien en un principio los motivos para expresarse son netamente naturales, es ineludible que más tarde o más temprano la idea de la fama, el dinero o, como poco, un estatus de ligera superioridad respecto a los demás, prenda en nuestro cerebro. Si lo incendia, es entonces cuando tomamos un camino equivocado, aunque fuera para llegar al mismo – o parecido – destino. Y entonces se crea, se inventa, no por necesidad de expresión, sino para competir y llegar a lo que otros han llegado. Y ese es el camino menos puro, a mi entender. En cuanto entramos en ese juego, todo se distorsiona y pierde la esencia de lo que debería ser. Y en el fondo, la motivación de esa señorita que salta de cama en cama y del que quiere ganar un Ignotus a toda costa ( es un ejemplo que los lectores de este blog pueden comprender) es la misma. Ni follar por amor, ni escribir por necesidad. O al revés…

Es posible que el sentido de estas palabras sea malinterpretado. De hecho, será lo más probable. Vivimos en un mundo en el que casi todo es malinterpretado, porque nos gusta más hablar antes de pensar que reflexionar un par de minutos. Por no mencionar el disparar antes de hablar; ese es otro tema. Solo la certeza de esa escasa capacidad para detenerse a reflexionar ya me parece extremadamente grave. A veces es complicado hacerse entender. A lo mejor, al final lo conseguimos. Aunque vayamos por caminos equivocados.

09.03.05

Arena

Publicado en Efímeros con permiso a 9:42 am por ivanolmedo

Dos luchadores por vez, esa es la regla en mi Arena. Ni uno más hasta que haya muerte. Sé lo que el público busca, lo que quieren oler los espectadores… yo soy un espectador, por supuesto. Dos seres vivos, bombeando sangre y desesperación. Mujer contra mujer; león contra oso; hombre contra toro; toro contra mujer; mutante contra cyborg… y, al final de la temporada, uno contra la soledad del vencedor. Es el mayor espectáculo del mundo, ya lo creo.

09.01.05

Si me divierte no puede ser malo

Publicado en Impresiones cinéfilas a 11:14 pm por ivanolmedo

Mi primera incursión en el ciclo de películas Peor… imposible que con buena mano lleva adelante el inigualable Chus Parrado, no ha podido ser más espectacular. Este jueves, además, la comparecencia era poco menos que obligada: las dos películas que pudo visionar un público abandonadísimo al relax cinematográfico fueron presentadas por Javier Cuevas con su habitual dosis de ironía y su tremenda capacidad comunicativa. Estoy por asegurar que ambos filmes fueron más disfrutados si cabe gracias a la buena predisposición por la que el introductor nos había guiado.

El primer monumento a la carcajada lleva por título Santo y Blue Demon contra el Doctor Frankenstein. Se trata de una de las numerosas incursiones que el más famoso de los luchadores enmascarados mejicanos hizo en el cine palomitero, junto a otro de los grandes, el Blue Demon del título, evidentemente. La premisa argumental, con un nieto de Frankenstein secuestrando chicas para realizarles operaciones cerebrales, resulta de lo más simple dentro del repertorio de la serie B de todos los tiempos. Al consabido menú de mad doctor con secuaces estúpidos hay que añadir aquí el aliño absolutamente personal del particular mundillo de la lucha mejicana, tan emparentado con los superhéroes norteamericanos (de los que no son más que un reflejo económicamente débil) que aporta las dosis mayores de bizarrez. La primera imagen de Santo y Blue Demon comiendo en un restaurante, con sus inseparables máscaras puestas, faltaría más, es de una antinaturalidad asombrosa. Van pasando los minutos y lo esperpéntico de la situación se convierte en algo perfectamente comprensible. Aquí no existe un hombre, sino una máscara, un nombre de guerra. Y hay que aceptar las reglas del juego. Mención aparte para los impagables diálogos, que resultan desternillantes a fuerza de estúpidos. Algunas situaciones corren igual suerte: ¿qué hacen cuatro policías con casco encerrados en un coche a las tantas de la mañana en un desierto barrio de la ciudad?, ¿por qué todas las puertas de la guarida del malo son opacas menos la del quirófano, que es trasparente?, ¿por qué los dos fornidos luchadores entran en la casa de las chicas destrozando con estrépito una ventana para indicarles después con señas que no hagan ruido…? Carcajadas a raudales.

Pero la auténtica joya del trash llegó de la mano de El Charro de las Calaveras. Este individuo, en la tradición de El Coyote o el Llanero Solitario; un justiciero no muy convencido ni convincente, protagoniza (por llamarlo de algún modo) un indisimulado filme de sketches donde se mide con un licántropo de a duro, un vampiro que da auténtica pena y un jinete sin cabeza que horripilaría al mismísimo Tim Burton. Todo ello a plena luz del día, aunque intenten convencernos de lo contrario. Película espantosa donde las haya, que deja a Ed Wood a la altura de Sergio Leone, comenzando por el trajecito del Charro, donde destacan unos brazaletes estilo SS; continuando con las caretas de los monstruos, que no se pondría uno ni en el carnaval cutre del barrio; siguiendo con lo absurdo de las situaciones, lo descolocado del héroe, lo sumamente imbécil de los diálogos y la torpeza infinita de las peleas. Si con los luchadores enmascarados la marea de risas fue continua, con esta desgracia el público pasaba de la risa a la incredulidad en cuestión de nanosegundos. Como en cualquier joya de Ed Wood (lo de Leone era broma) el montaje tampoco tiene mucho sentido, y aunque la historia es tan ramplona que nos enteramos igual de lo que pasa, si por el director fuera nos quedábamos a dos velas. Una pieza deleznable, en fin, que hay que ver para creer, definitivamente. Argumento paupérrimo, interpretaciones pésimas, dirección aberrante, efectos especiales aterradores (ese murciélago de cartoncillo, esa cabeza de plastilina… esa alucinante trasformación del hombre lobo…) que la convierten sin duda en una de las peores películas jamás filmadas. Pero ha sido divertido y, evidentemente, vale la pena.
Y quedan tantas basurillas por descubrir… cuánta diversión nos estamos perdiendo…