10.31.05

Otro año será

Publicado en Opino que... a 9:31 pm por ivanolmedo

He de confesar que sí, tenía pensado acudir este año a la HispaCon; y no, al final – debido a una necesaria complicación – no pudo ser. Así que, para rehogar mis penas me he encerrado durante dos días en una casa rural, viendo películas de M. Night Shyamalan y la Ealing, bebiendo Estella Artois, alimentando gatos y dibujando un poco (nada de escribir) por lo que prácticamente acabo de enterarme del resultado de los Ignotus. Felicito sinceramente a todos los ganadores, en especial a Alfredo Álamo, por lo mucho que se lo curra; a Cotrina, porque me parece impresionante llevarse del tirón dos Ignotus tan importantes, y a Súñer, con cuya labor perseverante estoy en sintonía, y puedo proclamar que por segundo año consecutivo, una web a la que aporto mi granito de arena lo ha conseguido. Felicitaría también a Rudy, pero… ¡por favor, hombre, deja de acaparar!
Toda la información AQUÍ

10.28.05

Recomendado

Publicado en Impresiones tebeeras a 6:00 pm por ivanolmedo

Una entrada bien corta esta vez con el único objetivo de recomendar encarecidamente un tebeo. Moléculas inestables es una serie limitada de cuatro números (publicada aquí por Fórum en un solo volumen) con guión y bocetos de James Sturm y acabado al dibujo de Guy Davis que nos ofrece una historia de los Cuatro Fantásticos totalmente atípica. Ni siquiera voy a contar de qué va; tan solo que la idea inicial es que Reed, Sue, Ben y Johnny están basados o inspirados por personas que existieron realmente. La historia es tremendamente buena y el dibujo es funcional, austero y sin alardes innecesarios. Sólo añadiré que se trata sin duda del cómic de los 4F más sorprendente que leeréis jamás. No debe faltar en vuestra tebeoteca. Si le echáis el ojo por ahí, ya sabéis…

10.24.05

En Alfa Eridiani…

Publicado en Publicaciones Propias a 6:52 pm por ivanolmedo


Ya ha salido el número 19 de la revista electrónica Alfa Eridiani, y entre otros muchos contenidos, un poema, Selena Beach, de quien esto suscribe. Estoy contento porque realmente se trata de mi primer poema publicado. Si alguien se anima a leerlo, no estaría de más una opinión al respecto.
Buscar en Alfa Eridiani 19. Página noventa y seis…

10.22.05

E.C. presenta…

Publicado en Impresiones tebeeras a 11:40 am por ivanolmedo

Debemos felicitarnos, sin duda, porque Planeta DeAgostini haya decidido completar la publicación de los tebeos de la mítica E.C. y tras los títulos de terror, ciencia ficción, suspense y bélicos, remate la faena con los de la New Direction, aquellos cómics que la empresa de Gaines sacó a la calle tras el famoso juicio contra los contenidos violentos y macabros que, supuestamente, inducían a la juventud a delinquir y darse a los malos rollos, y que desembocaron en la aplicación del no menos famoso Comics Code. Tras esta puñalada trapera del gobierno, los tebeos de E.C. se veían seriamente dañados. Estaba prohibido utilizar palabras como crimen, horror… dibujar zombis, cadáveres, vampiros o brujas… prácticamente todo aquello, vamos, que había constituido el éxito de la editorial. Will Gaines se amoldó a los nuevos tiempos pero intentó continuar editando cómics buscando siempre nuevas fórmulas. Así, aparecieron las cabeceras Impact, Valor, Extra!, Piracy, entre otras, que ahora podemos al fin leer en castellano. Pero… sí, existe un pero… estas nuevas historias, despojadas de los elementos con los que Gaines y Feldstein jugaban habitualmente; limitadas en el uso de argumentos, palidecen en comparación con la anterior y gloriosa etapa. La altísima calidad gráfica sigue estando ahí: Jack Davis, Graham Ingels, Reed Crandall, Joe Orlando, George Evans, Bernie Krigstein… pero los guiones dejan mucho que desear. Ya no hay finales maliciosos, ni escenas repulsivas, ni los escritores saben tirar más que por el camino trazado: a menudo las conclusiones son demasiado moralistas, la sosería impera. Curiosamente (¿?), la mejor historieta de este primer volumen viene firmada por Gaines y Feldstein, la muy estudiada Master Race con arte de Krigstein, mientras el resto son obra de Carl Wessler o no se acredita al autor. Una sensación de agonía editorial está patente en estas páginas.
Esperemos los siguientes números de esta colección, con aventuras de piratas o medievales, por ejemplo, para juzgar más a fondo los últimos coletazos de aquella editorial que marcó un antes y un después en la Historia del Noveno Arte.
Biblioteca Grandes del Cómic. E.C. presenta consta de siete números.

10.15.05

Mensaje en una botella

Publicado en Opino que... a 1:29 am por ivanolmedo

Convendría explicarles a algunas personas que autobombo no significa precisamente lo mismo que autocrítica.
Que una cosa es exponer su obra, y otra exponerla y además calificarla.
Que a esa mascota llamada Ego hay que sacarla a pasear con bozal.
Que todos tenemos un ombligo, por cierto.
Convendría hacerles entender que los términos genio, ídolo, dios… no son autoaplicables.
Que el camino se hace al caminar, y las casas no se empiezan por el tejado sino por los cimientos.
Que no todos tienen por qué opinar lo mismo que tú.
Que la modestia no es una pobreza de carácter, sino una condición.
Que, en fin, el autor propone y el lector dispone.

Esto es como un mensaje en una botella. Puede llegar a la persona correcta. O no.

10.12.05

Mil Novecientos Cuarenta y Cinco

Publicado en Efímeros con permiso a 10:22 am por ivanolmedo


El cielo se ha abierto sobre nuestras cabezas derrotadas y, con espanto, escuchamos la canción de muerte de los dioses del hielo. Relámpagos golpean con furia, agrietando la antes impenetrable roca patria. Nos hundimos. ¿Quién iba a pensar que aún creciesen flores en Berlín?

10.05.05

Rediscovering Mazzucchelli

Publicado en Impresiones tebeeras a 7:11 pm por ivanolmedo

Puede que debamos aceptar que se ha convertido en una leyenda para todos los lectores de superhéroes. David Mazzucchelli nos dejó con la boca abierta y los esquemas destrozados durante la lectura de sus dos obras maestras, ambas con guiones del controvertido ( y más de moda ahora que nunca) Frank Miller. Para Batman fue Año Uno; para Daredevil, Born Again. Para David, la fama; para los lectores, la gloria. Antes de desaparecer del negocio aún tuvo tiempo para deleitarnos, junto a Ann Nocenti, con una historia corta aparecida en el ambicioso Marvel Fanfare, donde el protagonismo recaía en el Ángel de la Patrulla X y una ancianita de alma artística bastante olvidadiza. Después, los supertipos fueron abandonados a su suerte y el trazo siempre justo y certero del artista americano no volvió a moldear las formas de un diablo rojo, ni un caballero de la noche, ni de ningún otro héroe en mallas. La (aparente) definitiva sencillez del trazo, la elegancia sutil de la narrativa, fueron casi como un espejismo hacia el que corrimos para acabar topando con la fría realidad: Mazzucchelli fue una rara avis y su oasis se diluyó en el desierto de rayitas sin fin que los chavales de Image impusieron. Eso eran superhéroes de verdad… en fin.
Tras su abandono, la única obra más o menos larga de Mazzucchelli fue una adaptación, con guión de Paul Karasik, de la novela de Paul Auster, La ciudad de cristal, aclamada tanto por la crítica como por el propio Auster. El resto de su obra tebeística consiste en historias cortas para editoriales independientes y, sobre todo, su comic autopublicado, Rubber Blanket. De este título fue extraída, precisamente, la historia de 23 páginas Discovering America, publicada unitariamente en 1994 por la revista asturiana El Wendigo, y que imagino muy difícil de encontrar a estas alturas; tanto por su antigüedad como por su limitada tirada. Discovering America presenta la peripecia mundana del joven guarda de un edificio que se dedica en sus ratos libres a construir un gran globo terráqueo. Obsesionado por la exactitud de las medidas, escalas y posiciones geográficas; confuso ante su propia existencia, sus días trascurren en un continuo frenesí mental en busca de un equilibrio y una perfección que no existen ni siquiera en la parcelación geométrica que intenta dar sentido a los mapas. ¿Cómo buscarla en la vida? Así, el confuso joven mide, corrige y vuelve a medir, en una lucha que se intuye quizás perdida. La cartografía como metáfora de la existencia, incluyendo una (metáfora) final nada sutil, pero atinada con las intenciones del relato. El dibujo de Mazzucchelli tiende a un expresionismo práctico y cuajado de aciertos. Los trazos necesarios para definir cada elemento y personaje son realzados por unos únicos tonos verdes y rojos que dan un toque especial a la obra. Tan especial como es el mismo autor y su trabajo; que un día, cuando todos soñábamos con que habíamos encontrado un artista de cualidades únicas que estaba allí para quedarse, decidió huir de la fiebre de los leotardos y dedicarse a otras cosas. ¡Cómo me gustaría que Mazzucchelli volviese a Marvel o DC, para saborear sus viñetas! ¡Una miniserie, un Elseworlds, un álbum, un What If…, algo… ya!