12.31.05
Psychnocho

El hombre de la bata negra dijo, muy serio, que no podía hacerse nada para paliar mi crimen. Nunca había conocido a nadie como yo. Dijo que yo era sólo un pedazo de mala madera, madera podrida, y la ley no se me podía aplicar. Sí, es verdad que había asesinado a un viejo, un carpintero loco que decía tonterías. Me molestaba. Ellos creen que no se lo merecía. Allá ellos. El juicio fue otra tontería: ¿cómo podían juzgar a un muñeco de madera? Me tienen encerrado en una jaula; mañana me quemarán, y listo.
Eso es lo que ellos creen.
12.26.05
Ha llegado el momentito de hablar de…

Las buenas gentes de la tertulia gijonesa, más concretamente los miembros del colectivo Avalón, nos jactamos abundantemente (lo siento, pero es así) de poseer un carácter de lo más competitivo en cuanto a creatividad y desparpajo mental. Bien es cierto que nuestra maquinal tendencia a soltar lo primero que se nos viene a las neuronas ha fabricado una gran cantidad de chorraditas e ideas inútiles. Diría más: yo mismo soy uno de los principales cabecillas en este terreno, he de confesar. Pero, por suerte, alguna cosa aprovechable ha salido a la luz. Sin ir más lejos, un premio de relato fantástico, varias celebraciones de un evento denominado AsturCon e incluso el aprovechamiento indiscriminado de vagos detalles casuales para dar a luz algún que otro cuento. Quizás hay más cosas… Y también está el tema Buendía… Abrimos dossier: el Friki Feliz nació un primero de octubre, viernes, cuando a una tardía hora de la noche los componentes de la tertulia ya se habían desperdigado. Como suele pasar, unos escasos efectivos fueron los últimos en retirarse, apurando el tiempo. Así que, entre pitos y flautas y comentarios que se iban encadenando, fue emergiendo la idea de un personaje que diese la imagen de ese friki bienintencionado, despistado y a la buena que en cualquier momento de nuestra existencia fandomítica nos hemos encontrado, o nos encontraremos. En un suspiro surgieron señas de identidad propias y entonces uno de los cuatro que allí nos encontrábamos dijo algo así como: pues si yo supiera dibujar mañana mismo me ponía a hacer unas tiras cómicas; lo que en mi pueblo suele exponerse como: habría que tener un par de coj***s para hacer… Y ya está armada. En el camino de vuelta a casa continuamos pensando durante veinte minutos en las posibilidades que tenía aquello. Y, ¿por qué no intentarlo? Una semana después, en el ya desaparecido pub Avalon, se expuso la idea ante todos los tertulianos, iniciando espontáneamente una sesioncita de brainstorming de ese mientras el que esto firma intentaba plasmar en un folio todas y cada una de las ideas apuntadas, incluidas las absurdas (ya dijimos, especialidad de la casa) en un ambiente enfebrecido. No sé hasta qué punto los allí presentes confiaban en que aquel batiburrillo diese algún fruto. Pero los frutos hicieron acto de presencia, si se me permite la expresión. Las tiras de Buendía, el Friki Feliz, firmadas bajo el seudónimo de Carol Medio, comenzaron a aparecer en la web de la AsturCon, como complemento a las secciones de la página y las actividades de los encuentros. Iván Olmedo (coff! coff!) y Carolina González están (que no se esconden) tras el seudónimo.
Ahora se inicia una nueva temporada de la tira, que se alargará hasta el inicio de la AsturCon, allá por el mes de julio, comenzando con la FELICITACIÓN NAVIDEÑA de rigor. E incluyendo novedades que muy pronto podrán verse en la web. ¡Visítenla!
Una última cosita, antes de irme. Como todos ustedes comprenderán, cualquier parecido con la realidad es…
…sí, eso.
12.19.05
De ases
Durante la pasada cena navideña de la TerSa, a la que prestos acudimos algunos astures, se hizo un intercambio de libros, mediante un elegante método que utilizó las cartas del tarot para su adjudicación. Me correspondió el As de Espadas. Creo que Nacho (con el que re-cambié libro) cargó con el As de Bastos. Pues eso, lo que nos merecemos. Y seguiremos repartiendo. Por cierto, ese cangrejo se parece mucho a… ¡no!, ¡no!, son imaginaciones mías.
Como siempre, salgo estrafalariamente indiferente en las fotos. Seguro que algún desalmado está ansioso por lanzarlas a los cuatro vientos.
12.15.05
Divergencia Cero
12.14.05
Carolina en el diario La Voz de Asturias
Pues sí, reincidente. Dentro de un suplemento dedicado al manga (¿?) aparecido el pasado domingo cuatro de diciembre, y junto a otros alumnos del estudio NinArt. Un reportaje de cuatro páginas, con algunas inexactitudes de por medio (estos periodistas… en fin…), donde incluso se habla de Buendía, el Friki Feliz.Pero ese es tema para un poco más adelante. Por cierto, el dibujo que aparece en la fotografía no es suyo. Estos fotógrafos de prensa… en fin…
12.11.05
Con retraso, pero con respeto

Sí, ese personaje de mirada picarona y rictus socarrón que contemplamos aquí al lado es Mr. Frío, uno de los enemigos más recalcitrantes del Hombre Murciélago. También da la casualidad de que se trata de Eli Wallach, actor nacido en Brooklyn, de sólida carrera como secundario en docenas de películas; eficaz donde los haya. En nuestros corazones siempre será Tuco Benedicto Pacífico Juan María Ramírez, el sucio cabroncete que mantiene su particular relación con el Rubio en la obra maestra El Bueno, el Feo y el Malo. Y esa escena en el cementerio que gracias a la maestría de Leone, la genialidad de Morricone y la disposición del bueno de Eli, me pone la carne de gallina cada vez que la veo. El siete de diciembre ha cumplido 90 años, que se dice pronto. Y sigue en la brecha. Por casualidad, mientras leía un libro sobre Batman, me he topado con un dato que desconocía – lo cual cumple con mi cuota diaria de nunca te acostarás sin saber una cosa más– y es que en aquella absurda y maravillante serie sesentera donde Batman y Robin hacían cabriolas y hasta Frank Sinatra deseaba hacer un cameo desesperadamente, él fue el tercer actor que interpretó a Mr. Frío, tras George Sanders y Otto Preminger, nada menos. Tenía que conseguir una foto, como fuese. Hela aquí.
Feliz cumpleaños Tuco, rata…
Lecturas recientes
El cine según Hitchcock es la mega entrevista que François Truffaut realizó al mago del suspense en el momento álgido de su carrera – durante la producción de Los Pájaros – y que es citado abundantemente como libro de cabecera de todo aquel aficionado con ínfulas al séptimo arte. Más una distendida conversación entre dos cineastas amantes del medio que una auténtica entrevista, su lectura resulta muy amena a la vez que sumamente enriquecedora. Se repasa toda la carrera del orondo inglés (en mi edición hay añadidos de Truffaut con comentarios de sus últimas películas, posteriores a Los Pájaros) y se habla y razona sobre los actores, los guiones, los trucos de cámara… todo el universo, en fin, que rodea el mundo cinematográfico. Un libro indispensable que no deben perderse ni aficionados al cotilleo ni lectores que gusten de saborear diálogos con chispa.
Se busca, de Mark Millar (guión) y J. G. Jones (dibujo) es un tebeo burro no apto para todos los paladares ni conciencias. El protagonista es un chavalete muy pringado del que todos abusan que un buen día descubre que su recientemente fallecido padre era el mejor asesino del mundo, miembro de una sociedad secreta de supervillanos repartidos por los cinco continentes que manejan el planeta en la sombra, tras haberse unido (¡vaya, por una vez son listos!) para matar o neutralizar a todos los superhéroes. Este esbozo no hace una idea del fiestorro pasado de rosca que encontramos en las páginas de la miniserie, publicada aquí en un tomo por PdA. Diálogos macarras al más puro estilo inglés (Ennis, Morrison… ya saben) escenas de impacto, humor muy irreverente, ideas estúpidas que funcionan (ese Cabeza de Mierda, formado por los excrementos de los 666 peores criminales de la Historia) y actitud negrísima. Si de vez en cuando te divierte pasar el rato con un tebeo brutote, Se busca te viene como anillo al dedo.
Gir / Moebius, el doble en el espejo es el título que inauguró el año pasado la serie de monográficos sinpalabras, de la editorial sins entido. Una serie de librillos en formato cuadrado perfectamente unificados en cuanto a estética y maquetación, cuidados en el detalle y bien acompañados de material gráfico, aunque un poco caros en relación con la cantidad de lectura que ofrecen. El trabajo de Lorenzo Díaz aquí es muy competente, haciendo un buen repaso de la figura del gran Jean Giraud a través de su vida y su arte, e incidiendo en su doble personalidad creativa, la del académico Gir de Teniente Blueberry y el despendolado, rompedor Moebius. Aunque Díaz tiene pocas páginas y se nota que podría haberse explayado más – de tener más campo – suple esto con un excelente texto. Ideal para darle un repaso al universo de uno de los mejores historietistas del siglo XX.
Au revoire
12.08.05
Una cuenta atrás
El día que caigan todas las máscaras, el mundo conocerá a los hijos que ha parido.

