09.27.06
Escoge tu figurilla
La presente entrada de este tu blog gratuito (¡oh, lector!) de literatura y tendencias es un tanto especial o, más bien, diferente. Te escribo rodeado de la plena Naturaleza, bajo un sol que me tuesta a gusto (y es que ya soy yo bastante tostón en mí mismo como para encima tener aliados), y un vientecito benefactor del norte que me da un poco de tregua. Lo que es más, me hallo redactando estas líneas a mano, y no a dedo. Es decir, para que se me entienda, utilizando un bolígrafo azul – regalo de algún café bar -, en unas cuartillas añejas que me compró hace años (de ahí lo de añejas) una tía extranjera, y tumbado sobre una toalla que me regaló mi madre. Es decir, todo muy gratuito, como el mismo blog. No es a dedo porque no utilizo mi teclado habitual, y es que yo escribo a dedo, a un solo dedo. Me temo mucho que la mecanografía no se cuenta entre mis habilidades. Dicho esto, al grano y explíqueme. Me encuentro en el valle de Cuna y Cenera, por acá por Mieres, donde todos los años se celebra una romería en honor de los mártires Cosme y Damián, un par de santitos que algún avispado se sacó de la manga para añadirlos al canon – estilo seguidor de H.P.L. – de su propia cosecha, para solaz de creyentes zombis. Algo así como un Rick Jones y un Bucky Barnes de la tebeografía cristiana. Y venga, a disfrutar… Por suerte esto no es La Meca y aquí lo que predomina es la sidra, los bollos preñaos, les casadielles, les gaites, el mexar detrás de la iglesia y el coma etílico. Vamos, que como disculpa, es fetén. Tan solo compadezco al pobre conductor de la ambulancia que se ha pasado toda la jornada carretera arriba y abajo, esquivando romeros, tomando curvas imposibles, cargando y descargando mercancía humana… y que conste que nos fuimos a media tarde. Por cierto que los tales Hernández y Fernández, digo… Cosme y Damián, fueran médicos y ahora sean patronos de tales. Pero médicos que no cobraban, no como los matasanos ateos de ahora. No entiendo cómo, entonces, pudieron ser tan vergonzantemente tratados aquéllos y no éstos. (Recordatorio personal: mañana tengo cita con el dentista. Como se llame Cosme o algo parecido, me va a oír)
No quiero ni pensar lo que será la jornada nocturna en ese vallecito entre montañas tupidas de frondoso verdor. Me imagino al pobre hombre de la ambulancia haciendo una muesca en el salpicadero por cada borracho descalabrado que acerque al hospital. Yo quizás lo haría, pero no es asunto mío. Pues nada; prau, xaréu, fumaradas, quizás algún polvete escaqueado entre los matos de por allí arriba, donde poco se puede ver… ¡esta juventud! Sin embargo lo más interesante me lo encontré abajo, dentro de la espléndida iglesia pétrea cuyos alrededores estaban dejando sembrados de desperdicios los mismos romeros que, con una devoción (o una inercia) exótica, manoseaban insistentemente unos muñecos poco trabajados (no como los de McFarlane Toys) que, por cierto, no se parecían en nada a otras imágenes que he visto por ahí de los mismitos mártires gemelos. Una muestra de frikismo, la de esta DamiánCosmeCon (véase en la instantánea el éxito popular de los encuentros) en fin, tan válida (o no) como la de las japonesitas que se disfrazan de personajes anime; el adorador de los Altos Elfos Evolucionados; los que tienen una reproducción de Excalibur en el salón para engorilarse de vez en cuando, o aquel que, en una estantería ad hoc, exhibe orgulloso su figurita del Superman Rojo.
Libertad de culto, vamos. Como siempre debería ser.
09.26.06
El Zocofán (10)

He dejado para el final de esta pequeña sección de curiosidades, inventos de sacacuartos, material pasto de las llamas o destinado en un futuro no muy lejano al vertedero, el artículo más impresionante, el más chiripitifláutico, lo más de lo más en piratería… Vale que está bien querer hacer negocio, sacar unos cuartos a costa del éxito de turno, dar una vuelta de tuerca más al icono correspondiente y embolsarse los últimos céntimos antes de buscar otra mina. Pero, en fin, sacarse de la manga unos ¡cochecitos de Piratas del Caribe..! Me parece de lo más descarado y sinvergonzón que he visto en mucho tiempo. Haré notar que incluso la gracia está en que existen varios modelos de buga tuneado, imitando la apariencia de los personajes principales, Jack Sparrow en este caso. Una especie de transformer chusco que, ¡ojo! no se transforma, y que acaba por ser uno de los artículos más inútiles y gratuitos (¡no para el que lo compra!) de los presentados aquí.
09.25.06
El Zocofán (9)
Como ya he abusado bastante de los superhéroes (en el buen sentido siempre, oiga) y el tema ESDLA no da para más (el otro, el de los piratas, sí; atentos al cierre próximo de esta serie), es momento de cambiar de aires. Y además a lo grande. Bueno, grande, lo que se dice grande… obsérvese bien la monada: tacitas miniatura (mugs de esas que dicen los yankees), estampadas con motivos y personajes de los entrañables The Simpsons. Es decir… no objetamos nada a la elección de iconos, pero… ¿para qué nos sirven estas tacitas liliput? Yo, concretamente, no acojo en mi casa a ningún duendecillo extraviado (que no desviado, no confundamos) al que agasajar con una tacita de colacao caliente por las noches. Además, como ya demuestran los cuentos, para eso están los dedales. En fin, un artículo muy coquetillo pero bastante inútil. Aunque para inútil y tramposo les emplazo a la lectura del próximo Zocofán, último de la serie.09.23.06
El Zocofán (8)

¡Atención!, producto de coleccionismo original donde los haya, al menos en el siglo XXI. Siempre en busca de ideas nuevas con tal de endosarnos algún juguete que nos atraiga tanto como para desembolsar el euro de rigor (como si hiciera falta), los mercachifles rescatan de las arenas del tiempo el curioso invento del visor pequeñito a través del cual, y a contraluz, contemplas unas diminutas diapositivas de tu personaje favorito de ese semestre. Hela aquí… serie de visores – no completa en esta foto, claro- que aprovechó en su momento la locura ESDLA para forrar bolsillos de bandidos coloristas, estresar a padres domingueros en chiringuitos de la costa y proporcionarme a mí un post que enriquezca el blog. Hay que reconocer que la bagatela es muy mona, con su forma de libro tocho miniaturizado y sus diferentes protagonistas y colores. Eso sí, una vez anotada la curiosidad y después de hacer un poco el tonto, me temo que el aparatito volverá a ser tragado por las nieblas del olvido.
09.22.06
El Zocofán (7)
Pero antes de desprenderme por fin de la capita roja y las mallas, todavía he de mostraros una delicatessen más de esto del merchandising (juer, ¡qué manera de usar palabros guiris!). Encerrados de nuevo en su Zona Fantasma particular, unas bolitas de plástico, y al módico precio de un (1) euro y giro de muñeca… serie de supermanes con los rasgos de Brandon Routh, diversas poses heroicas y cartelillos ad hoc con inscripciones tales como World Hero o Saving the planet. Los muñecazos tienen una factura excelente, diría yo que equiparable al de otras figurillas similares que nos pueden endosar por ahí por más pasta. Supongo que la fiebre Supermán pasará algún día. Por cierto, nótese cómo el aprovechamiento mercantil es imparable y tanto en el cartelillo de la máquina expendedora como en la tirilla de papel promocional han utilizado sin rubor el mismísimo Supermán de Jim Lee, para regocijo de entendidos e ignorancia de transeúntes varios. Sé que la foto no es muy buena, sorry.
09.20.06
El Zocofán (6)

Y retomamos el tema de la Justice League, a la que por alguna extraña razón (no es lo que se dice un hit televisivo en boca de todos) están dando cancha los fenicios con un desparpajo absoluto. Aquí, imagen al canto de la maquinita expendedora de unas pelotas de goma (bueno, de algún material elástico y brillante que no me atrevería a calificar) con las siluetas impresas de los miembros del supergrupo, siempre hablando de su versión animada. Tenía que probar suerte; introduje el correspondiente euro y ¡zas!, pelotilla del super boy scout en mi poder. No lo entiendo, no soy capaz de librarme del azulete ni a tiros… o sí (lo entiendo), si tenemos en cuenta que de éste hay tres modelos, mientras se echa en falta el de Green Lantern, por ejemplo. Me estoy empezando a hartar del Supes.
El Zocofán (5)

Proseguimos… ¿qué es lo que ven mis ojos? Pues sí: una linterna. Con el símbolo de Batman. Vamos, una batlinterna… Y no crean ustedes que he rastreado algún infecto tugurio freak donde provean a los muy fanáticos de tales artilugios, no, al estilo de esas trastiendas semisecretas que todos hemos podido ver en películas de culto como Pulp Fiction o Un día de furia, pero en otro estilo más sadomaso o filonazi. Me ha bastado con hacer cola en la caja de un hipermercado abarrotao y toparme con la curiosidad que, esta vez sí, lo reconozco, he tenido que comprar aunque no la necesitase para nada. Y no es solo que el batsímbolo esté impreso en la linternita; es que hasta las pilas llevan el suyo. Un goce estético, vamos. ¡Y regalan un llavero, los generosos!
Eso sí, lo más descacharrante ha sido leer la letra pequeña del blister y encontrarse con que pone (¡verídico!): potente lámpara Krypton. Un crossover mercantilista de esos, vaya. O publicidad subliminal.
09.18.06
El Zocofán (4)

Cambiamos de tercio para referirnos a uno de los fenómenos populares (una vez más, vía cinematográfica) más exitosos de los últimos tiempos. Cuando ya todo el mundo daba por hecho que las películas de piratas habían pasado a pisar el terreno de las leyendas muertas, la Disney, Johnny Depp, un par de bobalicones atractivos (macho y hembra, o así), unos toques largos de fantástico y mucha pasta de por medio, recuperaron el aliento del género, basándose – para más recochineo – en una atracción de feria. Surgió así Piratas del Caribe y, por ahora, el resto es (sigue siendo) Historia.
Hay que explotar esto, hermanos, así que helos aquí: mediante la popular fórmula del huevo de chocolate con sorpresa dentro – aunque, por una vez, no de esa famosa marca que todos pensáis – serie de muñecuelos con los personajes principales (es un decir, en algunos casos) de la saga. El material es resistente a tope, aunque los acabados algo difusos. Un poco más de detalle se hubiera agradecido. Y un poco más de parecido con los de carne, hueso y FX, porque – ejemplo – el de Will Turner se parece tanto a él como Rossy de Palma a Jessica Alba. O así.
09.17.06
El Zocofán (3)
09.16.06
El Zocofán (2)

Del Batman animado pasamos a su continuación natural, la Justice League que Bruce Timm y su equipo ofrecieron al mundo con altas cotas de excelencia.
Si hay que vender pastelitos, se venden pastelitos, y los mercadotécnicos se curran un reclamo que, otra vez, es de gran calidad dentro de su género. Figuritas de los personajes principales con un acabado más que digno y que, ojo, bien pudieran convertirse en objeto de coleccionismo ansiado, dada la limitación de la oferta. Se publicitan como colgantes para el teléfono móvil o el llavero, y vienen con una estampita del personaje correspondiente (en la de Supermán, por cierto, figura que proviene de Criptón) perfectamente embutidas en un plástico protector.
Creo que la promoción ha terminado, pero si os dais prisa todavía podréis encontrar alguna caja en supermercados. O no.

