12.10.06
El frikismo es un grado
Que no es lo mismo un vulgar friki de Star Wars, que los hay a patadas, que uno de la abeja Maya, la revista Popular Mechanics o disecar chihuahuas y disfrazarlos de enanitos de Blancanieves. Existen comportamientos freaks más allá de nuestra comprensión, digamos lo que digamos.
Precisamente en Grado ( solo Grado, sin nada delante) población asturiana a unos veinticinco kilómetros de Oviedo, han decidido añadirse a la lista de localidades regionales que ofrecen pequeños eventos, paraísos de bolsillo para el friki que sale del armario con mayor frecuencia y desparpajo y, además, han optado por no quedarse en el frikismo nuestro de todos los días, sino dar un paso más y centrar su mirada en el frikismo extremo, ese que es nominado como bizarrez; sin ánimo de entrar aquí y ahora en el uso, incorrecto o no, del palabro.
Precisamente en Grado ( solo Grado, sin nada delante) población asturiana a unos veinticinco kilómetros de Oviedo, han decidido añadirse a la lista de localidades regionales que ofrecen pequeños eventos, paraísos de bolsillo para el friki que sale del armario con mayor frecuencia y desparpajo y, además, han optado por no quedarse en el frikismo nuestro de todos los días, sino dar un paso más y centrar su mirada en el frikismo extremo, ese que es nominado como bizarrez; sin ánimo de entrar aquí y ahora en el uso, incorrecto o no, del palabro.
Novena Bizarra de Grado, rezan los carteles y se anuncia el acontecimiento, con ansias de trascendencia. Del 1 al 9 de diciembre del año en curso. Presencia de conocidos talentos y estudiosos del tema, como Jesús Palacios o Jordi Costa, entre otros; exposiciones de objetos bizarros – tanto de colecciones personales como a concurso – actuaciones como la de Luixy Toledo; y una sala dedicada a la obra de Cuco Suárez, artista bizarro y guarrindongo astur (un performer de esos); además de algunas otras iniciativas.
In extremis, el sábado acudimos curiosos a echar un vistazo a lo que pudiera ser aquello. Agarrando con firmeza el volante, y en medio de un temporal que desaconsejaba semejante locura, llegamos a Grado; territorio prácticamente desconocido para nosotros, callejeamos bajo la lluvia furiosa, encontrando varias cafeterías, una iglesia, casas abandonadas, videoclubs, estatuas dedicadas a quién sabe… hasta un tanatorio, pero ni rastro del edificio que buscábamos. Volvimos sobre nuestros pasos y, como suele suceder con demasiada frecuencia, topamos el lugar solo para darnos cuenta de que habíamos aparcado el coche justo al lado. Muy gracioso, en todo caso.
De primeras, contemplamos extasiados y asqueados la expo de Cuco: wáteres, tartas de boda hechas con neumáticos, un corazón de vaca (supongo; lo suyo con las vacas es preocupante), unos muy fashion maletines transparentes rellenos de vísceras (curiosos canopes Leroy Merlín); un saco de la risa literal, una torrecilla bastante… bastante… ¿alta?, hecha con huevos de toro y unas cabezas de vaca con Macintosh incorporado que no estaban nada mal. Pasamos después a las exposiciones de artículos extravagantes, en las que había un poco de todo. Cosas sí realmente sorprendentes y para el recuerdo nostálgico, como el elefante cagacigarrillos; el Naranjito (que no falte), las muñecas legionarias, un libro acerca de cómo cagar en el monte, vinilos de aquellos infumables 60´s y 70´s (como el tema, poco correcto hoy día, Niña de pocos años, de Pepe Domingo Castaño) y un buen número de fanzines (Dejad que las niñas se acerquen a mí; véase lo popular del tema), tebeos (Super Lily, va de niñas la cosa), revistas involuntariamente apropiadas (“escrita y dirigida por guardias civiles para guardias civiles”); libros (Sodomitas famosos: políticos, científicos, criminales, espías…) y varios ejemplos más. En general el contenido estuvo a la altura de las expectativas, aunque nos pareció un poco escaso el material exhibido. Es el primer año del nuevo invento freak (pero freak de verdad; y aun tiene uno la certeza de que los verdaderos y mayúsculos freaks ni siquiera los hemos visto, y existe un ultrafreak por ahí, en algún lugar) y esperamos que las sucesivas citas eleven el nivel y la asistencia.
De primeras, contemplamos extasiados y asqueados la expo de Cuco: wáteres, tartas de boda hechas con neumáticos, un corazón de vaca (supongo; lo suyo con las vacas es preocupante), unos muy fashion maletines transparentes rellenos de vísceras (curiosos canopes Leroy Merlín); un saco de la risa literal, una torrecilla bastante… bastante… ¿alta?, hecha con huevos de toro y unas cabezas de vaca con Macintosh incorporado que no estaban nada mal. Pasamos después a las exposiciones de artículos extravagantes, en las que había un poco de todo. Cosas sí realmente sorprendentes y para el recuerdo nostálgico, como el elefante cagacigarrillos; el Naranjito (que no falte), las muñecas legionarias, un libro acerca de cómo cagar en el monte, vinilos de aquellos infumables 60´s y 70´s (como el tema, poco correcto hoy día, Niña de pocos años, de Pepe Domingo Castaño) y un buen número de fanzines (Dejad que las niñas se acerquen a mí; véase lo popular del tema), tebeos (Super Lily, va de niñas la cosa), revistas involuntariamente apropiadas (“escrita y dirigida por guardias civiles para guardias civiles”); libros (Sodomitas famosos: políticos, científicos, criminales, espías…) y varios ejemplos más. En general el contenido estuvo a la altura de las expectativas, aunque nos pareció un poco escaso el material exhibido. Es el primer año del nuevo invento freak (pero freak de verdad; y aun tiene uno la certeza de que los verdaderos y mayúsculos freaks ni siquiera los hemos visto, y existe un ultrafreak por ahí, en algún lugar) y esperamos que las sucesivas citas eleven el nivel y la asistencia.
Tras un prolijo recorrido por todos los pasillos, azuzados por la falta de cafeína, y ya que el temporal había amainado, abandonamos Grado en dirección a urbes más iluminadas y actos más cotidianos. La Novena Bizarra queda apuntada en nuestras agendas como un paso más en ese camino de baldosas amarillas que parece conducir ineludiblemente a todo fan hacia territorio astur. Donde, por los signos percibidos, la gente cada vez anda más loca, loca, loca…

Instantón escribió,
Diciembre 10, 2006 a 2:39 pm
Desde la Ciudad en el Confín de la Tierra he de decir que además de ser una entrada fabuolosa, me parece que es propia de otra dimensión, porque yo sólo conozco un lugar llamado Grao.
Y como mola el robotín de la foto, cada día que pasa me gustan más esos robots del tipo de las portadas de los libros de Stanislaw Lem en Alianza.
Iván Olmedo escribió,
Diciembre 10, 2006 a 3:06 pm
Sí, obvié mencionarlo desde el principio, pero ya que estamos… la verdad es que yo solo conocía un sitio llamado Grao, y de oídas…
Si te gustan mucho los robotejos como el presente, hay un libro de Taschen, “Robots and Spaceships”, que es solo de fotos y que es una virguería. Es de pequeñas dimensiones, barato, y puede que todavía lo llegues a encontrar en Magazine.
alinorak escribió,
Diciembre 10, 2006 a 4:21 pm
Yo sé de una tienda de “caxigalines” en Mieres del Camín, dónde hay robots de hojalata parecidos, son preciosos sip….
Muy buena la entrada, yo no habría podido describir mejor la Novena Freak, jeje!!!
XXDD
Anraman escribió,
Diciembre 11, 2006 a 11:05 am
Sólo un apunte: “grao” (así, sin “d”) significa en castellano “playa que se usa como desembarcadero” (del catalán grau).
Por el Cantábrico imagino que no serán muy habituales (hay puertos naturales lo suficientemente buenos como para tener que emplear las playas para amarrar los barcos) pero por aquí incluso hay núcleos de población que han tomado ese nombre, como el Grao de Castellón, el Grao de Gandía, el Grao de Valencia (este último es un barrio, más bien), etc. etc.
La gente que vive en los graos tiene fama de pintoresca pero no llegan a los niveles de frikismo del Grao de Asturias, eso sí
Alejandro Caveda escribió,
Diciembre 11, 2006 a 5:33 pm
Servidor tuvo en la facultad un compañero de Grao, Gustavo (Gus para los amigos, un abrazo si estás leyendo esto) prototipo del perfecto friki comiquero, ahora anda intentando traspasarle el vicio a su retoño. ¡Los hay que no escarmientan! Salu2
Anonymous escribió,
Diciembre 19, 2006 a 7:16 pm
anraman…
Grao no viene de “grao”, sino de “Grado”. fue fundado como PUEBLA DE GRADO, allá en el siglo XIII. la gente suele decir “Grao”, porque somos perezosos al pronunciar la d, (como tendemos a decir “madrí” o “madriz” en vez de madrid).Supongo que pronto los asturianísisisisiimos le quitarán la d y lo cambiarán por el nombre “tradicional” (sería más lógico, siguiendo el criterio tradicional, volver a llamarlo “puebla de grado”, o “pola de grado” entonces…)
Un saludo desde Grado (pronunciado “grao”
)
Un saludo. enhorabuena por el blog.