08.26.07
El Misterio del Spider Pig
Que los chinos van a terminar dominando el mundo es algo ya sabido y comúnmente aceptado, excepto quizás por aquellos que vivan en su particular burbuja y no quieran abrir los ojos al mundo real. Quizás NostraDamus – o como se llamase – tenía razón, y la raza amarilla pisoteará con sus sandalias los enjoyados tronos de la tierra (¡temblad, dictadorzuelos de a duro!) y nosotros aún estemos a tiempo de verlo y sentirlo en nuestras carnes. Los restaurantes y los bazares son tan solo los ejemplos más evidentes de que su terca idiosincrasia rinde frutos y no da muestras de fatiga. Cuando veo a uno de esos orientales dando la última manita de pintura o colocando el inevitable letrero un domingo por la noche al local que abrirá mañana mismo, no puedo sino admirarme de tamaño sentido de la obcecación… digo… del trabajo. Y, en su medida, es… eso, admirable, oigan. Pero me temo que esos son los detalles que se quedan en la superficie. No me gustaría hablar de esos BMWs negros que se desplazan lentamente en la noche de la gran ciudad; ni de la particular relación de los chinos con las tragaperras, por ejemplo. Sobre todo, porque temo que no tendría ni repajolera idea de lo que estaría hablando. Pero, incautaciones de juguetes peligrosos y guerras comerciales aparte, existe demasiado meneo subterráneo que se nos escapa. Sin embargo, de vez en cuando hay señales y portentos que, debidamente analizados, pueden llevarnos a pensar cosas inauditas. No me cabe duda de que, a estas alturas, todos han visionado el esperado filme de Los Simpson, bien apoquinando religiosamente o tirando de La Mula (que si fuera la Francis, no se descargaban ustedes en un año ni el escaneo de un cromo de fútbol). Recordarán que una de las escenas más celebradas es la del Spider Cerdo, con pegadiza canción incluída, y que sin duda pasará a la Historia de los personajes. Pues bien… ¿cómo es que yo me he encontrado un Spider Cerdo en un bazar chino de Gijón INFINITOS MESES ANTES DE QUE SE ESTRENASE LA PELÍCULA? Incluso me había olvidado de él, perdido entre otras decenas de bagatelas zocofanianas que pululan por casa. Taquiones, dirán los más listillos; los más frikis mencionarán a Peter Porker…
¡nanay de la China! ¿Acaso intuían algo nuestros dedicados amigos y vecinos orientales? Peor… ¿acaso sabían algo? Mucho peor… ¿acaso influyeron en algo? ¿Tiene algo que ver el que no aparezca ningún personaje chino en la serie de la familia atómica? El objeto en cuestión pasa de mera curiosidad de fin de semana a espeluznante realidad que, cual pata de mono, conseguirá quitarnos el sueño. El poco que pudiéramos tener a estas alturas de un siglo XXI que se está revelando como auténticamente apokaklíptico en su sordidez diaria. Y lo poco que podemos hacer al respecto…
Y ahora, amigos, tras abrirles un poco más los ojos a la insidiosa perspectiva que nos aguarda, permítanme un consejo: lunes 27 de agosto; ahorita mismo, comienza el Peor… ¡imposible! IX, subtitulado (en un alarde más de esos jueguecitos verbales que tanto gustan por aquí) ¡A la buena aventura!.. Consulten el programa; no habrá lugar para el arrepentimiento después. Y olviden toda mi teoría conspiranoica anterior: esta vez Fu Manchú no hará acto de presencia en Gijón.
Sean buenos…
instanton escribió,
Agosto 26, 2007 a 9:10 pm
A mí Fu Manchú no me preocupa nada, siempre podemos llamar al Santo y a Blue Demon para que se líen a manporros con él.