abril 30, 2005

Danzas de dioses, entre humo y espejos

Posted in Impresiones literatas a 8:44 am por ivanolmedo

Ahora es cuando tengo que quedar mal, inevitablemente, de cara a la galería, y confesar que no me había leído hasta la semana pasada los cuentos de Neil Gaiman. Curiosamente, sentí la tentación de comprarme Humo y espejos durante mucho, mucho tiempo; en cada una de mis visitas a la FNAC no solo veía el libro en su hueco correspondiente sino que, siempre, siempre, lo cogía, lo hojeaba, lo sopesaba y estaba a punto de llevármelo a casa. Al final, siempre terminaba por volver a colocarlo, con cuidado, en su sitio, y me decía a mí mismo que, quizás, en la próxima visita. Podría decirse que el título ejercía una fascinación extraña y un pelín masoquista sobre mí. Me torturaba durante unos minutos con la idea de acabar definitivamente con la maldición, acariciaba el final de la misma, y cuando cruzaba las puertas de la FNAC de vuelta al mundo real, Humo y espejos continuaba allí agazapado, en el estante bajo de la sección de fantasía. Siempre estuvo allí, esperándome… y este veintitrés de abril conseguí vencer mi tabú. Lo estoy sopesando ahora mismo, sentado frente al teclado, en una calurosa tarde, junto a la ventana abierta de mi habitación. No fue tan terrible, después de todo…

Los libros de cuentos tienen muchas ventajas: puedes leértelos del tirón, hacer un recorrido personalizado eligiendo cuentos al azar – o por su extensión – para ser degustados en otro orden, cogerlos y abandonarlos según el tiempo de que dispongas para leer, hincarle el diente a unos cuantos y dejar el resto para más adelante, empezar por los comentarios del autor o pasarlos por alto… pocas cosas se pueden comparar a una recopilación de buenos cuentos y al juego que podemos establecer con ella. En este caso, he empezado a picar aquí y allí, y no he podido dejar el libro quieto en todos estos días, salvo los impedimentos habituales de trabajo, descanso y demás.

Me ha sorprendido, quizás, en primer momento, la aparente sencillez con que Gaiman es capaz de trasladarnos sus ideas y dar un montón de información y detalles dentro de la historia sin que esta se haga morosa. Parece que el inglés es un maestro en este apartado. Pero, sobre todo, me encanta su concepción del trabajo literario. Sin ningún tipo de prejuicio, en estas páginas se encierran tanto cuentos de una extensión media, como poemas, e incluso algún microrrelato, en un entendimiento fantástico (a mi parecer) de lo que debe ser la creación pura y dura: no importa el tamaño, extensión ni formato, sino el ser capaz de trasmitir una idea o contar una buena historia sin tener en cuenta márgenes impuestos o autoimpuestos. Y ya que, afortunadamente, podemos saborear los comentarios personales del propio Gaiman acerca de lo que siente por sus historias, o cómo fueron paridas, me parece especialmente reseñable el modo en que la cabeza del autor combina diferentes ideas, aparentemente sin ningún tipo de relación, cómo les busca las vueltas hasta dar con algo que va más allá de un mero cuento de fantasía oscura. Esa fantasía oscura que es casi su marca de fábrica, a estas alturas, y que ha hecho de él uno de los mejores fabuladores de nuestro tiempo. Porque es, ante todo, un fabulador nato, de eso no tengo duda, que como un mago sencillo en el ropaje pero poderoso en sus encantamientos, siembra éstos en forma de historias que, como él mismo dice, no son más que humo y espejos.

Y el círculo, como todos los círculos, se cierra (o mejor, es un camino que se recorre una y otra vez) y no hace más que venirme a la mente ese apelativo con que los aztecas significaban a uno de sus dioses mayores, Tezcatlipoca, (al que, por cierto, llevo tatuado en mi omoplato izquierdo): Espejo humeante… señor del cielo nocturno y las tinieblas, creador del fuego y patrón de los hechiceros… temas todos, en fin, que no son ajenos al oscuro imaginario de un autor como Neil Gaiman.

La verdad es que (nueva confesión) todavía me quedan tres o cuatro piezas del libro por abatir, pero están en el filo. Te hayas leído o no Sandman; hayas oído hablar o no de este tipo, la estrella del comic book en los años noventa… si te gusta la fantasía en estado primigenio, sin cortes publicitarios, y quieres deleitarte con historias que no buscan ser más que eso, historias; y bien contadas, además, éste es un título imprescindible.
En todos los sentidos de la palabra imprescindible…

Anuncios

2 comentarios »

  1. rudy said,

    Lamento disentir, querido. La mayoria de los relatos de Gaiman me parecen buenas historias estropeadas por una ejecución excesivamente simplista.

    Excepto “Nieve, cristal y manzanas” (que, como aún no has leído, no diré de qué va) donde Gaiman sí que encuentra el tono adecuado para narrar la historia, el resto de los cuentos me parecieron flojos, bastante flojos.

  2. Iván Olmedo said,

    Ese es un punto de vista que puedo llegar a asumir. Bien es cierto que el nivel de sus relatos es irregular y no todos tienen la misma altura (ni anchura, ya puestos)pero la característica principal, que he citado en el comentario, es su gran capacidad para fabular y presentar una historia. ¿Que a veces podría ser un poco menos “simplista”? Quizás…
    Pero a mí, salvo paranoias, me parece un interesante fabulador y para el lector de fantasía puede ser un referente muy recomendable. Me he divertido mucho con estos cuentos.
    Por cierto, sí he leído “Nieve, cristal, manzanas” y desde luego sí que es el mejor de la recopilación, un pedazo de cuento. Y no muy divertido, por cierto…


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: