abril 29, 2006

Un poco nunca viene mal

Posted in Opino que... a 9:27 am por ivanolmedo

Reflexionemos… Al hilo de algunas cosillas que he ido publicando últimamente (cuentos, guiones de cómic, micros…) y que han sido convenientemente anunciadas aquí mismo, un puntito de satisfacción personal es lo menos que yo, como creador, podía experimentar. Y así ha sido. Si además viene acompañada de algún que otro comentario elogioso o palmadita en la espalda, mejor que mejor. Gracias, gente. Sin embargo… en mi reciente – y última hasta la fecha – incursión entre varias toneladas de papel impreso de esas que me nutren intelectualmente a mí, a la par que nutren los ávidos bolsillos del mercader de cultura de turno, he rescatado del olvido y el polvo unos pocos ejemplares de la añorada y muy mítica Nueva Dimensión, que velozmente han pasado a formar parte de Mi Biblioteca. Y, bueno, normalmente soy un tipo de asociaciones rápidas (en las condiciones idóneas) por lo que, mientras hojeaba esos bastante bien conservados ejemplares, un peso decididamente molesto iba cayendo sobre mis hombros. Y es que, a la vista de la magnífica revista que tenía (tengo) entre las manos; a la vista de los nombres que jalonan sus páginas, nombres de esforzados escritores patrios amantes de la ciencia ficción; nombres de aficionados no menos patrios que aportan un entusiasmo muy evidente a través de sus artículos y sus cartas… cuando no, directamente, los escritores amantes y los aficionados entusiastas son las mismas personas… a la vista de esto, digo, no he podido evitar asomar mis pensamientos al panorama actual de nuestra ciencia ficción ( mejor, de nuestro género fantástico, rama literaria, of course ) y pensar en las nuevas generaciones de escritores y aficionados, hoy, 2006, tan lejano de aquellas décadas sesenta, setenta y ochenta que navegó Nueva Dimensión. Dejando la faceta aficionado a un lado y centrándonos en el autor… Bueno, como en botica, hay de todo, pero es un poco irritante darse cuenta de que existe una nada despreciable cantidad de nuevos autores (yo, aquí, ni me meto en el saco ni me dejo de meter, que cada cual juzgue) que han adoptado el triunfalismo como norma general, y que (calidades literarias individuales al margen) se han estado construyendo un artificial estatus de autor que flaco favor les hace. No me estoy refiriendo al soso y típico trepa convencional, sino al practicante de un nuevo deporte popular que consiste no en desear escribir, sino desear ser escritor. O que te traten como a tal, con título y certificado oficial de AUTOR. A su vez, abunda la falta de crítica hacia uno mismo y sus colegas, o su grupito, y eso es algo que, constructivamente, ningún autor, ni joven ni viejo, debería buscar. Si estuviese entre nosotros el Sr. Pollo, alcanzaría a decir: no empecemos todavía a chuparnos las ídem…

Internet ha hecho algún mal y mucho bien. Por fortuna, en este sentido, no estamos todavía en los tiempos de Nueva Dimensión; en los tiempos de los fanzines. Todo es ahora mucho más veloz y sencillo. Casi se diría que han pasado para siempre los tiempos heroicos. Cualquier menda que publica un par de cuentos y que mantiene un blog con el fin de vender su mercancía (esto es, él mismo y poco más) ya se ha subido a su pedestal de AUTOR y no hay quien lo baje. Ni la cruda realidad, me temo. Y si personas como las que citaré más abajo llevan diez, o veinte o treinta años escribiendo, dando guerra; un par de años aporreando un teclado no son nada en comparación. Seamos realistas. No dejo de recordar en estos casos a mi antiguo monitor de pintura que, ante el inocente júbilo de unos cuantos aprendices recién graduados sentenció con justeza: no seáis tontos. No os creáis que ya sois oficiales. Algo de eso habría que recordarle a parte de los escritores de nueva generación: que no son forzosamente oficiales, ni caballeros, con media docena de cuentos a las espaldas, un blog y un concepto desmedidamente irreal de sí mismos.

Toda esta reflexión viene porque en esos ejemplares recién adquiridos de Nueva Dimensión he reencontrado las firmas de Rafa Marín, de Planells, de Torres Quesada… nombres que continúan hoy – tantos años después – en el candelabro (que diría aquélla) y que nos son cercanos, tanto por su obra como por su persona. Pero también hay nombres no tan cercanos ni familiares, de aquellos que se quedaron por el camino. Nombres que abandonaron, fracasaron, perdieron interés o no obtuvieron lo que esperaban. Nombres que veinte o treinta años después nadie recuerda ya. Por eso, cuanto más veo cómo algunos se emperran en buscar el reconocimiento o el estatus, más convencido estoy de que escribir es vivir; la literatura es como la vida. No es una carrera hacia la fama, ni la solución a un complejo no admitido. Es un camino de resistencia, o una pasión, o una necesidad de expresión, o incluso un hobby… pero no una impostura. Por eso creo que un poco nunca viene mal. De modestia, digo. Y de contacto con la realidad.
Todo sea dicho sin acritud y con el mejor talante posible.

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14 comentarios »

  1. Anonymous said,

    Escribir es trabajoso, cansino y poco satisfactorio. Creo que la única razón que lo justifica, para alguien que no viva de ello, es la de obtener de ello un placer, sentirse satisfecho de narrar una historia, compartir algo personal que está dentro de la cabeza. Todas las personas que he visto que escribían con el propósitod e la notoriedad lo han dejado, tarde o temprano. Quien lo haga por esa razón, de veras, puede conseguir sus objetivos muchísimo más fácilmente por decenas de otros caminos.

  2. Julián Díez said,

    Lo de antes lo decía yo, por cierto, que no sé por qué no me ha registrado

  3. Javier Esteban Gayo said,

    Ahora mismo en el mundillo de la literatura fantástica -bueno, en la parte del mundillo en la que nos movemos nosotros- es increíblemente fácil hacerse relativamente “famoso” gracias a Internet: publicas cuatro cuentos en el fanzine de un colega, haces un poco el gamba en un foro o en una lista de correo, te abres un blog para soltar pajas mentales y ya está. Por desgracia esa fama no vale absolutamente nada: Internet no es el mundo real y el tiempo pone a cada uno en su sitio.

    De todos modos, si comparamos a la “vieja guardia” con las “nuevas generaciones” la cosa es deprimente: no sé si será falta de ambición o qué, pero desde mi limitada perspectiva, a excepción de Cotrina (que ya casi es “vieja guardia”), Marc R. Soto y alguno más, no veo que nadie esté haciendo mucho por labrarse un nombre fuera del fándom. En España por lo menos.

  4. Alfredo Álamo said,

    Pues no nos queda ni ná por delante para ser autores a casi todos los que estamos empezando. Y lo de labrarse camino fuera del fandom… yo estoy empezando en el fandom (má o meno) y cuando ya tenga algo real y tangible en las manos en ese mundo, será el momento de atacar fuera. Formar una base y luego seguir hacia donde más me apetezca.

  5. Javier Esteban Gayo said,

    Esa es otra, que si alguien con tu trayectoria se considera un recién llegado no sé con qué cara pueden decir los que no te llegan ni a la suela algo…

    De todos modos, ¿no se puede compaginar lo de dentro y lo de fuera? Porque calidad literaria yo creo que hay de sobra.

    Y gente como Mallorquí, Palma, Barceló, Martínez, Marín… ya han abierto camino.

  6. Iván Olmedo said,

    Aquí ya estamos topando con algo serio: ¿estamos diferenciando entre “escribir para el fandom (o dentro de él)” y “escribir para el público general”? ¿Estamos dando por supuesto – no ahora mismo, sino tantas otras veces – que escribir dentro del fandom es más sencillo (me refiero a publicar, claro)que fuera, ya sea por amiguetismo, poca calidad general o escasez de interesados en el género? Me preocupa que admitamos inconscientemente que si nos mantenemos dentro de unas fronteras (léase fandom)nos será más fácil publicar, y no solo eso, sino que nos será más fácil alcanzar ese estatus del que hablaba. ¿Acaso un cuento no es un cuento independientemente de dónde se publique? ¿Estamos pensando, realmente, que debemos opcionar por una cosa u otra, sin más remedio?

  7. Alfredo Álamo said,

    No, lo que pasa es que el mundo de la literatura es igual que el mundo del fandom. Conoces a editores, conoces escritores, conoces lectores afines a tu forma de pensar o escribir. Yo escribo siempre de la misma forma, lo que selecciono es a quién se lo mando. Cada editorial tiene sus gustos y sus líneas (dentro y fuera del fandom) y se tarda en aprender filias y fobias. Yo me conformo por ahora en aprender a escribir cada vez mejor y saber dónde mover mi trabajo. No nos engañemos, la literatura se mueve en pequeños círculos, revistas, grupos, medios, por los que casi todo el mundo pasa antes de acceder a una megaeditorial.
    A medida que se crece en el trabajo puedes ir ampliando esferas de conocimiento y publicaciones. Paso a paso. La base a la que me refiero es más “de trabajo” que de “reconocimiento social”. Y claro, es más fácil que te publiquen ciencia ficción en editoriales de ciencia ficción. No es una cuestión reduccionista. Es que a una editorial que no publique fantástico te va a costar dios y ayuda que cambie su línea.
    Nada, que al final tendré que hacer un post yo también.

  8. Javier Esteban Gayo said,

    Sin dejar de estar de acuerdo en tu observación, Alfredo, a mí lo que me preocupa como aficionado es lo que apunta Iván, las consecuencias de trazar una línea divisoria entre la literatura de dentro y la de fuera. Y no sólo porque se encumbren a malos autores y malos libros sólo porque tengan un montón de amigotes, sino porque los que son buenos y escriben género de calidad, puedan dar por hecho que tienen que dejar de hacerlo para triunfar en el “mainstream”.

    Es decir, desde mi perspectiva de simple aficionado “no–escritor”: si yo hago cosas dentro del fandom y participo en iniciativas y proyectos es porque me gusta la literatura fantástica tanto como la general, considero que tiene calidad –no toda, claro, pero es que en cualquier arte hay que separar el grano de la paja– y quiero que tenga una difusión e importancia efectiva fuera del fandom.

    No es una cuestión de mero prestigio o esnobismo gafapasta, sino de que eso se traduce más lectores, más cifras de ventas, más dinero para los autores, menos chanchullos traperos de esos que todos –hasta los recién llegados como yo– conocemos… sin que los escritores tengan que dejar de escribir lo que más les llame escribir.

  9. Alfredo Álamo said,

    Bueno, yo creo que el fenómeno fandom se desdibuja bastante en los últimos tiempos, sobre todo en CF y Terror, aunque en Fantasía crece con fuerza. A nivel editorial… parece que la profesionalización crece.
    A la hora de escribir no debe haber prejuicios de para quién va dirigido (a menos que sea lit. infantil). La única directriz es máxima calidad y que te guste hacerlo. Ese debería ser el objetivo.

  10. Iván Olmedo said,

    Un comentario que supongo que viene “a cuento”: mi manera de enfocar esto es así: digamos que se me ocurre una idea, me pongo manos a la obra y escribo un cuento. Si lo llevo a buen puerto y lo termino ya decido después a qué sitio lo envío, dependiendo de la extensión, el tema, etc… porque es bien cierto, como dice Alfredo, que cada editorial o cada revista tiene su línea. Es decir, que nunca pienso antes qué tipo de historia voy a escribir, ni me fuerzo a ceñirme a algo concreto. Hace unas semanas terminé un cuento; resultó que no tenía ningún elemento fantástico, ni de terror… me encontré con que no sabía dónde mandarlo, porque Artifex o Paura no eran opciones, por tanto. Al final lo envié a un concurso de tema libre.
    Lo que quiero decir con esto es que en mi opinión lo coherente es escribir lo que te apetezca, lo que te ilusione, sin maquinar su posible destino. Estoy muy contento de publicar en Artifex, pero igualmente me ilusiona publicar en un diario regional o en una revista que no tenga nada que ver con el fandom. Además, me gusta diversificarme. Quizás de esta manera tu trabajo quede mucho más disperso y no alcances una relevancia importante en ningún sitio, pero esto viene a demostrar un poco que lo importante es la creación y la difusión, no el hacerse reyezuelo de un pequeño feudo, con perdón.

  11. Alfredo Álamo said,

    Por supuesto, donde más lejos se llega, mejor. Seamos realistas, el fandom es muy pequeño, cada vez más. Pero un cuento es un cuento, una novela una novela, tiempo, recursos y resultados.

  12. Skalagrim said,

    Mi percepción es profundamente pesimista.

    Creo que antes -por ejemplo, en esos viejos tiempos de Nueva Dimensión de los que Olmedo habla -se enfocaba el asunto de otra manera. Uno escribía porque necesitaba hacerlo, porque quería hacerlo, porque le salía de dentro. Escribía contra el aislamiento, a pesar de la incomprensión de la mayor parte de la gente que te rodeaba, a pesar de la aparente inutilidad de intentarlo. Escribía y contemplaba con cierta prevención y respeto el hecho de ser considerado escritor.

    Había, además, un profundo conocimiento de las propias carencias. Uno se daba cuenta de que tenía mucho que leer y mucho que trabajar antes de alcanzar el nivel necesario para publicar. Había una convicción generalizada de que hacía falta un cierto “Cursus Honorum” antes de poder considerarse uno capacitado para intentar publicar. Se enviaban relatos a los Fanzines, te rechazaban, te lo currabas, corregías, leías mucho, lo intentabas más. Se partía, para empezar, de la convicción de que alcanzar la cultura -y el manejo -necesarios para ser considerado un serio aspirante a escritor llevaba años y mucho trabajo.

    Ahora en cambio uno tiene la sensación de que la gente se levanta del corralito con la exigencia -no la pretensión, sino la exigencia -de que todo tiene que ser YA. Ser escritor ahora se vende como las fajas sauna de Teletienda: en cinco minutos y sin esfuerzo. Y, sobre todas las cosas, se trata precisamente de eso: de SER ESCRITOR, no de escribir. Es decir, se trata de FIGURAR y que se hable de tí. Para lo cual no sólo es innecesario adquirir el bagaje cultural y de lecturas mínimo al que toda persona culta -no ya un profesional de las letras, sino meramente una persona culta -debería aspirar, sino que tampoco hace falta intentar nada. Los pasos intermedios son innecesarios, pues uno es un genio, como ha quedado claramente demostrado en el último taller literario impartido en la web que frecuenta por un apicultor de la Alcarria…

    He escrito algo, luego soy escritor. Si a eso le añadimos que cualquiera que tenga un blog en internet considera que ha publicado, y que todo el mundo se dedica a darse palmaditas en la espalda mutuamente por sus logros, y que se considera de mal gusto decirle a alguien que está más verde que una lechuga, y que si abres la boca lo que se obtiene como respuesta es un planteamiento solidario de “los veteranos nos cierran el paso porque nos temen”, la verdad es que el panorama actual me parece más bien para llorar.

    Eso sin mencionar que, muy a tenor con los tiempos que vivimos, hoy se considera más importante a quién conozcas y que amistad puede ahorrate pasos y hacerte subir peldaños. Peldaños de un escalafón llamado Fandom al que las nuevas generaciones califican rápidamente de artrítico e inútil para inmediatamente lanzarse sobre él y empezar a arañar los escalones para pasar por encima como sea. Y de esta guisa, asistir a las tertulias adecuadas, implicarse con las personas oportunas, conocer a la gente “que cuenta” (la expresión se usa muy a menudo) y hacer tanta vida social como haga falta se considera tan indispensable que no resulta extraño que las listas de lecturas imprescindibles tengan tantos agujeros, y que un manejo mínimo del idioma brille por su ausencia. No se puede estar a al vez en la procesión y repicando, de resultas de lo cual ni dios se queda a tocar las campanas. Es mucho más bonito que te vean.
    Todo ello con las correspondientes y honrosas excepciones, y, como decían en Sin Perdon, “los presentes quedan excluidos”.

    Y Olmedo, a ti ya te pillaré por banda…

  13. Alfredo Álamo said,

    El fenómeno fandom, como ya he dicho, se ha desdibujado. El fandomita puro, el que no se movía más allá de su género/subgénero, cada vez es más escaso. La actitud de ahora es más cercana al “fantástico” general, siendo al gente joven de “fantasía” la que está formando la nueva hornada, purista en cuanto a género, del fandom.
    Y ese fandom, tanto el nuevo como el viejo, es pequeño en relación con el mundo literario “exterior”, pero de los más grandes en cuanto a tendencias y gasto por miembro.
    Está claro que cualquier aspirante a escritor como yo, a escritor o juntaletras del fantástico, tiene que pasar por el fandom, que son su mercado directo. Y a mucha honra, ni que fuera algo despectivo. Pero el mundo no se acaba ahí, ponerse barreras no es una buena política si quieres llegar a ser profesional (de la literatura o de cualquier cosa) Limitarse a los ambientes del fandom, o a los de gafapastas de alta literatura, solo te reduce para que puedas ser etiquetado y fácil de clasificar.

  14. Javier Esteban Gayo said,

    Bueno, cuando hablo de fandom yo me refiero más a una percepción de “público colchón” que te arropa y nunca te va a decir que eres malo que a cómo funcionan los aficionados en realidad (prácticamente todas las iniciativas importantes se mueven desde las tertulias y la nueva junta de la AEFCFT ha entrado con un montón de ideas y ganas.)

    De todos modos, el futuro de la escritura –de género o no– es un poco difícil de prever, con la “singularidad” que han supuesto los blogs, aunque tampoco lo veo de color de rosa precisamente…


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