septiembre 10, 2007

Stranger than fiction

Posted in Opino que... a 10:44 pm por ivanolmedo

Soy yo un tipo sencillo, de gustos simples y poco dado a exhuberancias. Quince días de vacaciones son un lujo para mí; tanto descanso me hace mella. Y eso que me emperro en seguir dando el callo todo lo que puedo. Por eso, no se me verá pasar mis vacaciones en lugares tan venerados con Copacabana, la Riviera Maya o Santo Domingo. No; soy bastante más sencillo que eso. Con desplazarme apenas cien kilómetros de nada, pongamos, a León, ya me conformo. Y un fin de semana, no sea que vayamos a abusar… Eso es lo que hemos hecho estos últimos tres días (cuéntese desde el viernes pasado); irnos de cortos por el Barrio Húmedo (y si no conoces la experiencia, oh, lector, no sabes lo que te pierdes); visitar el par de librerías especializadas que conviven en aquella ciudad (y encontrando alguna pieza de difícil acceso; para eso hay que moverse un poquitín) y viendo a algunos amigos, paseando y pasando calor, por supuesto. Sencillo, ya digo. Pero son los detalles, las pequeñas cosas de las que puedes sacar algún jugo, los que hacen que la sencillez sea engañosa y la exhuberancia vacacional del trópico no asome siquiera a nuestras mentes. Pongamos por ejemplo que el hostal donde nos alojamos está construido sobre los restos de un campamento romano, de la famosa Legio VII que dio nombre a la ciudad. Dichos restos pueden contemplarse en el sótano del hostal, convenientemente acristalados. Y da la casualidad que nuestra habitación se encontraba en la planta baja, justito sobre los aludidos restos. La imaginación ya me jugaba malas pasadas; una bonita e interesante historia sobre los fantasmas de antiguos legionarios romanos asomaba a mi cabeza. Como quiera que la zona fue en su momento típicamente utilizada como necrópolis medieval (está pegada, pegada a la catedral) mi pobre imaginación tropezó con las imágenes de sarnosos templarios que se alzaban de sus tumbas para masacrarnos fríamente, sin duda confundiéndonos con los descendientes de algún campesino de la zona que años ha los quemase por sus tratos con Satán. ¡Demasiado Amando de Osorio, me temo!

 

Como detalle digno de recordar está muy bien… eso sí, no nos hizo falta desplazarnos a Castilla para que los sucesos bizarrescos nos persiguieran. Y es que… a ver… poco antes de ese viajecito de Serie B, en el patio de nuestro edificio apareció sin comerlo ni beberlo un burro blanco. Sí, nuestro patio de luces está pegado a un cacho de monte (otro día igual comento algo acerca de las singulares características y las muchas posibilidades de nuestra nueva vivienda) y, aparte del ejército de gatos que medra y campa a sus anchas, de lo más alto del mismo monte llegan a nuestros oídos sonidos que por las noches escalofrían a cualquiera. Desde la atroz cacofonía canina que hay que oír para creer hasta un ulular misterioso que me recuerda al Hombre Polilla, aunque ignoro si éste ulula. Y, de golpe y porrazo, apareció Burricornio. Es blanco, claro, de haber sido un burro negro no hubiese tenido más remedio que bautizarlo como… ¡sí!, Batiburrillo. Lo sé, lo sé, chistes internos a todas horas… Burricornio de momento no se ha ido, y lo único que hace es comer y cagar. Además, si tiene pensado encontrar alguna virgen en este edificio, lo lleva claro… aunque puede encontrar otras cosas…

 

… y eso me lleva, amigos, al punto álgido de este Expediente X de andar por casa y en zapatillas. No hay nada en esta vida como estar en el lugar preciso en el momento oportuno. Que se lo digan a Letizia. El caso es que, por si todas estas emociones fueran pocas, hemos descubierto que uno de nuestros vecinos es nazi. Sí, nazi, como lo oyen. No simplemente uno de esos fachillas que tanto abundan en nuestra piel de toro, lo cual ni siquiera sería digno de mención. No. Nazi. Y a los panfletos y las cruces gamadas me remito… ¡huy, si me llega a pillar en la escalera! Ya me estaba imaginando a mí mismo en plan Woody Allen (modo paranoico on), tendiendo al muy pillín todo tipo de trampas verbales para que se delatase. De momento todavía estamos en fase de asimilación del hecho. A ver qué pasa…

Por ahora solo se me ha ocurrido que, ya que este simpático vecino vive en el piso de abajo, dormimos justo, justo sobre un señor nazi. O sea, que pasamos de dormir sobre los restos ( sean estos de la modalidad que sean ) de unos legionarios romanos, a dormir sobre el intranquilo sueño de ordenación racial de un señor nazi. No me cabe duda, cualquier día de estos el suelo se abrirá y brotarán del infierno aquellos destinados a llevársenos.

Y, no se crea, que será por la mudanza, por la anciana que habita sola en el primero, por lo antiguo del edificio o por cualquier otra cosa, pero mucho antes del burro, del nazi y de los templarios, ya tuve la sensación extraña de que me encontraba inmerso en algo que se parecía mucho, en decorado y protagonistas, a La Semilla del Diablo.

El siguiente paso, por tanto, imagínenselo ustedes… a mí me da mucho miedo.

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2 comentarios »

  1. Muntazer Montes said,

    Hola Iván. Excelente tu Blog. ya te leía desde aquellos tiempos de Cyberdark. Visita este Blog de otro burricornio que no solo come y caga, sino que también combate el crimen: elburricornio.blogspot.com
    ¿Será coincidencia o sincronía Jungiana?

    • ivanolmedo said,

      ¡Anda! ¡qué gonito… ! exploteison total… Suerte con ello…


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