junio 15, 2008

El Numeraco de la Bestia

Posted in Sandeces a 9:26 am por ivanolmedo

Que todos tenemos nuestras manías es bien sabido. Tics, peculiaridades, ideas de esas que se nos meten en la cabeza y no nos las saca ni Gregory House ( ¡que viene el lupus!, ¡que viene el lupus!) amenazándonos con una jeringuilla infectada. Sin ir más lejos, yo soy un tipo lleno de manías. Algunas impublicables ( incluso inconfesables) y otras muy tontas. Dejando el listado para otra ocasión, me centraré en una anécdota.

Empecemos por el principio: lo confieso, soy lector de tebeos ( y de alguna novela gráfica de vez en cuando, sí ), me supongo que ya para toda la vida. Pero soy un lector de tebeos de los más tópicos y recalcitrantes, en verdad. El noventa y pico por ciento de los lectores de tebeos somos (al menos en este país y limítrofes) también coleccionistas de tebeos. Los tebeos no solo se esperan con ansia y se leen, sino que se guardan y se atesoran – con pulcritud en una gran mayoría de los encuestados – y van constituyendo con el paso de los años lo que orgullosamente denominamos nuestra colección de cómics. Protegidos en bolsitas o en cajas, a ser posible, acunados en estanterías hechas a medida y que todo coleccionista enseña con orgullo a las visitas predispuestas… es todo un mundo, ¡qué digo!, todo un universo… Y luego ya, partiendo de ahí, pueden seguir las manías de cada uno.

Hace un porrón de años, cuando todavía poseía solo unos cientos de tebeos, abordé la divertida tarea de clasificarlos. Una ficha – de cartoncillo, a la antigua usanza – para cada serie, con los correspondientes huecos para los números que me faltaban (¡la eterna prueba del coleccionista tebeil, amiguetes!) y, al poco, se me ocurrió que como la cosa tenía visos de ir para arriba, no estaría mal llevar un recuento estricto de los comics que poseía. Así que cada nueva compra era seguida de un fichaje en toda regla del material, algo que con el paso de los años se convirtió en tarea instintiva. Pues bien, el pasado fin de semana descargué mi bolsa de la compra, abrí diligentemente el cajón del práctico archivador metálico que para tal fin ( entre otros ) nos hemos agenciado, y procedí a recuento acostumbrado, que reflejó un saldo escalofriante: ahora mismito tengo ( tenemos, pues la colección de Carolina, mucho más modesta, ha venido a sumarse a la mía ) seis mil seiscientos sesenta y seis tebeos y tebeas. Sí, bien leído: 6. 666

Y un servidor, al que le molan estas extrañas y divertidas coincidencias de la vida, no podía resistirse a compartirlo con el resto del personal.

Y ya está bien, que por poco, por poco, no le tocó ese número a un Hellblazer.

Ya hubiese sido la repera…

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5 comentarios »

  1. Toronaga said,

    ¡¡¡ Que envidia !!!

  2. ivanolmedo said,

    Mis años de trabajo y paciente compra me han costado… y mucho movimiento para encontrar ejemplares y rellenar huecos. El sino de todo coleccionista de tebeos, como digo…
    Pero siguen siendo pocos.

    Saludos.

  3. instan said,

    Ese número no tiene relevancia. El chungo es el de tres seis, no el de cuatro. Y aunque ya lo he superado, yo me encuentro más cerca de ese número en lo que a libros se refiere…

  4. ivanolmedo said,

    ¡Ay, Instan, Instan..!, siempre quitándole la poética absurda que tanto me gusta a las cosas…

  5. Peras said,

    Es que es poética trasdimensional. O eso, o un ovni postmoderno


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