enero 19, 2009

En el punto de mira

Posted in Impresiones tebeeras a 3:04 pm por ivanolmedo

bullet-points

Solo de What If… de lujo puede calificarse esta miniserie de Marvel Comics publicada en 2007 ( y en estos lares, por Panini La Sucesora ) que vuelve, por enésima vez, sobre los orígenes del universo que Stan Lee, Jack Kirby y algún otro se fueron sacando de la manga mes sí y mes también hace ya varias décadas. What If… porque sus planteamientos son los mismos que los de aquella casi mítica colección que tan desiguales frutos dio – y que continúa reencarnándose tozudamente año tras año con nuevas aventuras y autores – y de lujo porque su guionista no es otro que el siempre bien ponderado J. Michael Straczynski, acompañado aquí por un mucho menos conocido Tommy Lee Edwards al dibujo, que sabe mantenerse a la altura con un buen trabajo de corte realista.

Las historias del estilo ¿Y si..?, tan queridas en el Universo Marvel, representan una oportunidad única de salirse de la continuidad establecida y de las Biblias de acontecimientos y fechas ( aunque eso no ha sido tan problemático en los últimos años ) para, básicamente, jugar con los personajes y que el guionista de turno contase lo que le diese la gana. Eso ha producido, lógicamente, desde tebeos muy potables y magníficamente trabajados, hasta cientos de páginas bobas y apresuradas destinadas a alimentar la maquinaria y seguir alegremente el juego de los cambios de identidad, las relaciones improbables y, sobre todo, los finales infelices con muerte de protagonista incluida, que no pueden ser demasiado habituales en el Universo oficial y de las que se abusa en el paralelo.

En Bullet Points encontramos una serie limitada de cinco números que bebe de los inicios del panteón marvelita y trastoca uno de los hechos fundamentales en el devenir del mismo: la creación del suero del supersoldado y su aplicación en el cuerpo del enclenque voluntario Steve Rogers, que se convertiría en el más que famoso Capitán América, listo para combatir con un poco práctico uniforme, por lo exuberante, el mal que se extendía por Europa. Si en la Historia Oficial el doctor creador del suero era asesinado por un malvado espía nazi, sin tiempo para inyectar su secreto en más sujetos que el citado Rogers, aquí los caprichos del destino consiguen que su asesinato se adelante y su secreta y revolucionaria fórmula se pierda con él, sin tener oportunidad de probarla. De paso, otro personaje fundamental en el entramado Marvel – no diremos de quién se trata, no, porque tiene su miga – resulta también muerto, lo que encadenará otra serie de consecuencias. Por tanto, una simple bala ( o el uso hecho de ella, mejor diríamos ) cambia la vida de muchas personas. Personas ( personajes ) que se concretan en tres nombres como protagonistas máximos de la historia: Steve Rogers, Peter Parker y Reed Richards. Nombres suficientemente conocidos por el avezado lector. En torno a estas tres fundamentales figuras gravitan las demás, y los acontecimientos que dan cuerpo a la serie.

Straczynski hace un trabajo serio, dramático en muchas ocasiones, lejos de tomarse su labor como un jueguecillo de aficionados que fantasean con peregrinas ideas acerca del atuendo de sus personajes favoritos o los intercambios de poderes. Consigue que al lector le importe lo que les sucede a esos personajes, aunque sabe que “no son los reales”; los de toda la vida. No lo parecen tan solo porque sus destinos difieren de los conocidos; sin embargo en sus actitudes y modos se lee a los auténticos Rogers o Richards que todos los que somos asiduos conocemos. Porque dentro del traje está el hombre; su esqueleto. Como suele ocurrir con este escritor, en sus líneas no existe tan solo la acción o el espectáculo; un elevado tanto por ciento del total corresponde a la reflexión.

Tal absorbente y fructífera aventura se ve beneficiada por los lápices y tintas de Tommy Lee Edwards que, con un estilo muy cercano al del magnífico John Paul Leon ( Tierra X ), subraya el realismo y la cercanía de estos seres superpoderosos que son, ante todo, hombres a los que el Destino ha zarandeado, teniendo que sobreponerse, aceptar su situación y enfrentarse a ella de la mejor manera posible. La historia llega a un clímax también anteriormente planteado, aunque salpicado de diferentes actos y sensaciones.

Al final, quizás podríamos aplicar aquí aquello de “por culpa de una bala, el Reino fue perdido”. O casi…

Sea como fuere, Bullet Points es una lectura muy recomendable orquestada por ese escritor de apellido difícil de pronunciar – y más difícil de escribir – que casi todo el mundo suele recomendar.

Yo me la leería… otra vez.

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