julio 14, 2010

No estamos en lo que estamos

Posted in Impresiones tebeeras, Opino que..., Publicaciones Propias a 3:28 pm por ivanolmedo

La suerte y el jurado nos han esquivado este año en el Prix Raymond Leblanc de Bruselas. El trabajo que propusimos este 2010 nos parecía al señor Cimadevilla y a mí mejor que el del pasado año. Sin embargo, se ha quedado en el camino. Alberto ha realizado – como siempre – una magnífica labor al dibujo; mi guión, por otra parte, creo que mejoraba respecto a la pasada edición. Guión apoyado sobre una idea de Javier Cuevas que me pareció excelente y muy apta para narrar en viñetas. Algo novedosa, incluso. Y eso, creo, es lo que nos ha perjudicado. El tema del actual Prix era “Un mundo sin petróleo”. Bien. Un tema complejo y de calado, sin ninguna duda. Me devané los sesos durante un tiempo ante la magnitud de la propuesta. Un cuento del escritor asturiano Luis Ángel Cofiño, “El negocio del siglo”, se me antojó como adaptación idónea y solución inmejorable. Pero fracasé. Fracasé en el intento de condensar en las obligatorias 4 páginas toda la esencia de la historia. El story-board estaba hecho, pero el ritmo resultaba demasiado atropellado para nuestro gusto y no queríamos mostrar un resultado deficiente. Así que admití la derrota y me puse a bogar en otra dirección. Y entonces, ante unos cafeses y una insulsa programación televisiva vespertina, surgió la idea de Javi. Comprendí al momento que era lo que buscaba. Pero no era lo que buscaba el jurado del Prix, sin duda. Veamos, si lo que se pretendía era dejar claro y expresar lo malo malote que es el petróleo, el tema del concurso debía haber sido expuesto como “Petróleo, ¡malo!”. Pero no era así. Era “Un mundo sin petróleo”. Y nuestra historia no mostraba – como sí hacen la práctica totalidad de las seleccionadas – que el oro negro es el demonio y que todo nos iría mejor sin él. Nuestra historia, “Después del petróleo…” plantea que una vez agotado éste las soluciones prácticas de producción de energía ( obviando, además, otra línea, la nuclear ) pasan por destinar enormes zonas de cultivo a la obtención de biodiesel, y cómo eso afectaría a las gentes que, en otra situación, dispondrían de esas tierras para su sustento. Y que la ausencia de petróleo no es necesariamente una panacea. No es lo que ellos quieren, ni la idea que les gusta. La idea generalizada que gusta es que el petróleo es el Diablo, y que lo bueno para nosotros son las energías alternativas y todo aquello lo más limpio posible. Pero quizás – solo quizás – con la desaparición del petróleo las cosas se desarrollasen de otra forma. Y con eso especulamos en nuestra historia. Que, aunque incómoda, se ciñe al tema: “Un mundo sin petróleo”. Nuestra visión del mundo sin petróleo no es esperanzadora, y plantea muchas preguntas. La pregunta que yo me hago es si estamos tan aborregados como para que no nos dejen salirnos de las líneas doctrinales y nos impidan – de alguna manera – contar que en ese futuro limpio, esplendoroso y libre de la esclavitud del petróleo quizás las cosas no sean mucho mejores que ahora. ¿El problema es el petróleo? ¿O es el ser humano el problema? No es una disculpa ni una rabieta. Tan solo la sensación amarga que tengo de que se antepone la comodidad de pensamiento al ejercicio especulativo.
En todo caso, este texto solo es una opinión personal de alguien, por otra parte, implicado directamente en el tema. Y ya sabemos qué y cómo son las opiniones…

Esperemos que el año que viene propongan un tema más fácil de digerir.

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