abril 17, 2012

PUNISHER 2099: NOS QUEDAN CUATRO DÍAS

Posted in Impresiones tebeeras a 5:54 pm por ivanolmedo

A lo largo de su fructífera historia, Marvel Comics, la autodenominada Casa de las Ideas, se ha esforzado en tirar del potencial de sus abundantes personajes y licuar esas Ideas hasta sacarles todo el jugo de dólares posible. Una de las vías seguidas fue y será el trasplante de sus iconos a Universos, Realidades o Futuros alternativos, diferentes, sacados de la continuidad oficial para vestirlos con otros trajes y ponerles otra cara y/o crear otros de nuevo cuño. Ejemplos máximos tenemos en el Nuevo Universo – fracaso genérico que albergaba al menos un par de buenas ideas – y el Universo Ultimate, el único triunfo real en este rosario de alternativas, que continúa teniendo un presente muy vivo.
Una propuesta que se quedó a medias entre ambas cara y cruz de la moneda fue el Universo 2099, cuya premisa era aún más sencilla: hacer avanzar a sus personajes clásicos varios años en el futuro, y moverlos en un escenario propio de la ciencia ficción, sin perder del todo sus características personales. Patrullas X, Spidermanes y demás, con diferentes resultados de calidad, pasaron a formar parte de las urbes futuristas, en una continuidad con tintes claramente cyberpunk que se explotaron en mayor o menor medida, dependiendo de la serie (otra vertiente, la religiosa, encarnada en el culto thorista, pugnaba por hacerse con las principales líneas de texto en el conjunto del invento ). Así, el Motorista Fantasma de 2099 representa lo más hard de esta tendencia, mientras otras cabeceras apenas hacen un uso superficial de los elementos comunes que saltan de unas páginas a otras.

Uno de los títulos que ofreció mejor resultado en líneas generales – obvio el tema económico, que desconozco – fue el Punisher 2099 escrito por Pat Mills y Tony Skinner. La crudeza habitual de los guiones de Mills ( creador de la indescriptible y gloriosa Marshall Law ), y su tendencia a patear los caminos de la ciencia ficción, sientan como un guante tanto a personaje como universo. El “traspaso de poderes” es lo menos importante de la función: el Castigador de 2099, un policía abnegado de nombre Jake Gallows, sufre la inevitable pérdida de su familia a manos de un enloquecido delincuente y su banda, y se convierte en ejecutor siguiendo los pasos del Diario de Guerra de Frank Castle, almacenado en un sótano y rescatado para la causa. A partir de ahí, el camino queda despejado para sembrarlo de tantas barbaridades como se le ocurran al británico. La principal diferencia entre ambos Punisher es que, mientras Castle carecía de vida propia y toda su existencia se centraba en la calavera que adornaba su pecho, Gallows mantiene una especie de “identidad secreta”, al continuar su trabajo como policía y dedicar su tiempo libre a su otra ley. Otra de las diferencias evidentes queda reflejada en la mazmorra que Gallows mantiene en los sótanos del viejo edificio que habita, donde encierra a los criminales capturados ( Castle nunca dejaba un “paluego” )    hasta que se decide a sentarlos en el equivalente de su tiempo a la silla eléctrica, un desintegrador que cumple a la perfección su siniestra función. Porque el Punisher de Mills es, ante todo, siniestro y más frío que su predecesor, lo que ya es decir si hablamos de este señor. Hasta la llegada de Garth Ennis a los mandos del personaje, el ejecutor de Mills era el más burro que uno podía echarse a la cara. Burradas aparte, lo más interesante de la serie son los detallitos cienciaficcioneros, dejados aquí y allá, como perlas preciosas, que Mills y Skinner manejan. Las granadas-espora, los recaudadores de órganos, la inyección geri-tóxica con que se castiga a los delincuentes, quitándoles años de vida… elementos todos no muy habituales en el típico cómic de superhéroes o que, al menos, se nos presentan en este con un filtro muy particular que les quita la crudeza con que el cyberpunk nos lo ofrece. El dibujante habitual de la serie, Tom Morgan, cumple eficazmente su tarea, con un trazo poco pulido pero muy expresivo y directo, que capta rápidamente la atención del ojo, ofreciendo un ejemplo claro de lo que debe hacerse en un cómic comercial.

El Universo Marvel 2099 pasó a mejor vida dejándonos ejemplos mejores y peores de sus posibilidades, pero al menos este Punisher pasado por el acerado toque de un guionista irónico y violento como Pat Mills, nos ha deparado unos pocos momentos de entretenimiento al borde de la ley.

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